Sobre Tutores y Residentes: Formación como Adulto.

Para nuestro tema de reflexión del domingo, hemos elegido uno, de los que yo diría “de los de todos los días” para los que estamos inmersos en el campo de la docencia. La “filosofía de cómo debe ser enfocada la formación de los residentes. Espero que estas cortas reflexiones sean de utilidad o como poco hagan pensar a unos y otros.

La formación pregrado, posgrado y la formación continuada en medicina podemos encuadrarlas dentro de la educación para adultos. Si en la formación pregrado predomina la transmisión de conocimientos, la formación posgrado debería basarse en un asentamiento de esos conocimientos y en la adquisición de habilidades. Este el caso de la especialización médica vía MIR

Como adulto debería responsabilizarse de su propia formación, pero necesita de la guía y orientación de un tutor, pieza clave en la educación y evaluación que no sólo mide los objetivos alcanzados, sino que permite mejorar las estrategias de aprendizaje.

El tutor es aquel profesional de la medicina en ejercicio activo, al que se le reconoce un nivel formativo y un entorno laboral adecuado que permite acreditarlo como capacitado para favorecer el aprendizaje de los conocimientos, habilidades y actitudes propios de la formación médica especializada

No sirve el modelo por el que el residente aprende por el mero hecho de acompañar a su tutor y al cabo de 4 o 5 años, según la especialidad, ya está capacitado.

La adquisición de las competencias han de estar por encima del método o de cómo se llegue a esa formación con las rotaciones distintas requeridas, pero se han de concretar unos objetivos, contenidos y estrategias en el proceso de aprendizaje, de ahí la necesidad del feedback estructurado. Se puede integrar al residente en esa planificación como adulto que es.

Si reconocemos la importancia de la responsabilidad del residente, debemos hacerle participar en el mayor número de tareas relacionadas con el aprendizaje.

El papel activo recae en el que aprende y el docente es más facilitador que transmisor de conocimientos.

Paradigmas de la educación médica:

En el siglo XX:

-Recibir pasivamente conocimientos

-Aprender por repetición y memorización

-Evaluar la capacidad de memorizar más que la de razonar

-Etiología del proceso patológico

-Explora el proceso biológico

-Estructura curricular

En el siglo XXI:

-Buscar activamente el aprendizaje

-Aprender por interés científico y profesional

-Demostrar competencia

-Determinantes de salud/enfermedad

-Habilidades clínicas integrales

-Objetivos de aprendizaje.

Este nuevo modelo educativo, conduce al residente al desarrollo de la autonomía, del pensamiento crítico, de actitudes participativas y sociales, de destrezas profesionales y de capacidad de autoevaluación.

Y en definitiva por su parte el tutor debe, planificar estimular, dirigir, seguir y evaluar el proceso de aprendizaje del residente.

Bibliografia:

1-Ricarte-Díez J.I., Martínez-Carretero J.M.. Formación del residente desde su abordaje como adulto. Educ. méd.  [revista en la Internet]. 2008  Sep [citado  2011  Ene  22] ;  11(3): 131-138. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1575-18132008000300005&lng=es.  doi: 10.4321/S1575-18132008000300005.

2-Sant-Arderiu E, Casajuana-Brunet J, Pou-Vila R, Aragonés-Forés R, Benítez-Camps M. Tutorización activa continua: una metodología para intentar ser tutor durante los 3 años de la especialidad. Aten Primaria 2005; 36: 214-20.

3-  Mas información sobre todo para tutores en: http://www.doctutor.es/

 

 

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8 comentarios

  1. Completamente de acuerdo con lo que comentas. Creo que en esto tienen un papel muy importante las comisiones nacionales de la especialidad y, en el caso de MFyC, las unidades docentes: no puede ser que el criterio que se utilice para evaluar, o lo único que se le pida al residente, es que aparezca todos los días. Necesitamos una forma de evaluar, objetiva, y que al final del periodo formativo valore de verdad si el residente está o no preparado para afrontar solo una consulta, una guardia o lo que sea. Sólo con formas de evaluación realistas conseguiremos residentes bien formados.

  2. Muy importante el tema de reflexión que se plantea este Domingo y también me parece interesante el comentario de uno de nuestros resis
    Llevo dedicada a la Docencia y a formar residentes desde 1991. De Docencia pregrado tengo mucha menor experiencia.
    Estoy completamente de acuerdo con tu planteamiento de cómo debe orientarse la docencia postgrado ( modelo del siglo XXI).
    Mi opinión personal es que la figura del tutor es clave. El tutor debe ser capaz de transmitir la forma de aprendizaje, la trasnsmisión de la curiosidad, el espíritu crítico, la búsqueda de información,etc etc. Debe intentar ser un referente en conocimientos y actitudes. Más que un transmisor de conocimientos debe ser un transmisor de actitudes. El residente debe ser formado en actitudes y cómo buscar los conocimientos( espíritu crítico) pq los conocimientos en sí están escritos en muchos libros, artículos, etc
    Y en cuanto a la evaluación, pues no se… en un futuro pero por el momento y mientras perduren los sistemas de contratación actuales ¿ importa mucho la nota? Desde mi punto de vista es relativo, se tienen que definir unos criterios mínimos ( ej. es impresdindible acudir a trabajar, cumplir el horario de trabajo, realizar unas actividades mínimas).
    Lo realmente importante es conseguir que el residente aprenda (conocimientos, actitudes, etc) por el mero hecho de aprender, para llegar a ser un profesional competente. Lo otro, la evaluación es la consecuencia, pero no el fin útimo ( en esto difiero algo con Javi)
    Pero ¿Qué quieren los residentes? ¿Cuales son sus valores actuales?

    • Completamente de acuerdo con vosotros, la nota no importa hoy por hoy salvo por afán de superación personal. Pero a lo que yo me refería en mi comentario no era a la nota, sino a aprobar o no una rotación o una especialidad. Es decir, no se debería debatir si determinado residente es un residente de 5, de 8 o de 10: sino si ese residente está capacitado para ser un médico especialista con todas las garantías.

      A lo que yo me refiero, en definitiva, es que los tutores (y hablo más concretamente de los tutores hospitalarios de MF) tienen una responsabilidad en cuanto que ellos certifican con su firma que hemos adquirido unos conocimientos en su ámbito. Responsabilidad que obviamente eluden.

  3. El tutor es una pieza imprescindible en la formación del residente, y estoy muy de acuerdo con María José en que la transmisión de actitudes es más importante que la de conocimientos, puesto que determinadas actitudes te llevan invariablemente a la formación y aprendizaje.
    En mi opinión, creo que en nuestra especialidad, la medicina de familia, el tutor es una figura más “real” que en otras especialidades, está más presente y la interacción es mayor, aunque como siempre, no se puede generalizar.
    En cuanto al tema de la evaluación, es difícil establecer un modo de evaluar ecuánime, pero sí se deberían controlar más las actividades que se realizan, la participación, el cumplimiento del trabajo, etc… porque los mínimos exigibles no siempre se comprueban.
    En cuanto a lo que quieren los residentes, deben de contestar ellos…

  4. Yo también soy de las que pienso que el tutor es sobretodo una figura transmisora en nuestra formación, inmersa en este mundillo de amplios conocimientos. Como deciamos, saber transmitir actitudes que en un futuro próximo van a ser nuestras aliadas, es la mejor herencia que nos pueden dejar. Pienso que la labor del tutor no es una tarea fácil, todo lo contrario y creo que lo más difícil de todo es lograr sacar del resi el máximo partido posible en su formación, porque claro está, no todos tenemos las mismas aptitudes, no todos tenemos la misma predisposición y sobretodo no todos tenemos las mismas metas durante nuestra etapa de residente. Pienso que para lograr lo máximo de cada uno, es básico que exista el diálogo constante con nuestros tutores, porque sólo así se puede avanzar. Respecto a la pregunta que lanzais de “¿qué es lo que quieren los resis”?como decía antes, pienso como resi de familia que soy que cada uno tiene sus objetivos establecidos desde que inicia la residencia y los va ampliando a lo largo de ésta junto con la ayuda de su tutor. Opino que la mejor evaluación y la más dura porque es la más exigente, es la que nos hacemos cada uno de nosotros, o la que deberíamos hacernos, cada vez que finalizamos un rotatorio, cada vez que realizamos una sesión, cada vez que atendemos a un paciente, o cada vez que presentamos comunicación en un congreso…
    Está claro que este periodo es para formarnos, y deberiamos aprovecharlo al máximo cada uno de nosotros, cada uno a su ritmo.
    Un saludo a todos los tutores que invierten su tiempo y sus ganas en nosotros.

  5. Totalmente de acuerdo con mis compañeros. El periodo formativo es algo que solo y ,digo solo porque se queda corto, dura 4 años. Hay que aprovecharlos al máximo, aunque en ocasiones queremos abarcar tanto que no llegamos. Para esto (servirnos de guia) están los tutores, tanto los del CS como los de hospital, aunque estos últimos quizá deberian tener esto más en cuenta.

  6. […] This post was mentioned on Twitter by Aitor Guitarte, Francisco Tavares S. and Antonio Gallardo, enconsultaorg. enconsultaorg said: Sobre Tutores y Residentes: Formación como Adulto.: Para nuestro tema de reflexión del domingo, hemos elegido un… http://bit.ly/g2UGIG […]

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