Prescripción y retirada de Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas son fármacos enormemente utilizados a pesar de sus efecto secundarios y las recomendaciones/precauciones de uso. En determinados grupos de edad, por ejemplo los ancianos, aún si cabe su uso tiene que ser más prudente. Hay una enorme cantidad de pacientes  en los que en sus TLD ( tratamientos de larga duración) figura una benzodiacepina y estas TLD se van repitiendo año tras año.

Por ello me parece de gran utilidad el artículo realizado por Caterina Vicens y Laura Avila publicado en el último número de ” El Comprimido“. El artículo se titula ” ¿ Utilizamos adecuadamente las Benzodiacepinas ?“.

Sus conclusiones son

“A pesar de las claras recomendaciones para la prescripción de benzodiacepinas, de sus efectos desfavorables y de la escasa evidencia de eficacia a largo plazo, el consumo prolongado de benzodiacepinas se mantiene alto y se observa cierta dificultad para retirarlas. Las estrategias que han demostrado más eficacia para evitar el consumo prolongado de benzodiacepinas son abordar adecuadamente cada nuevo tratamiento con benzodiacepinas informando al paciente sobre los riesgos y la duración finita del tratamiento, reevaluar las prescripciones crónicas con detenimiento y, en los casos en que sea pertinente, abordar la retirada del medicamento con una pauta de reducción escalonada de la dosis. Para tener éxito en esta tarea —como en todas—, la mejor herramienta terapéutica es una relación de confianza entre el médico y el paciente, dejando espacio a este para que exprese sus dudas o dificultades; si se siente escuchado, acompañado y valorado, el proceso de deshabituación le resultará mucho más sencillo y las probabilidades de que lo finalice con éxito serán mayores”.

Os recomiendo la lectura del artículo, no tiene desperdicio http://www.elcomprimido.com/PDF/Recomendaciones%20BZD_CAST.pdf

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4 comentarios

  1. Algunos comentarios:
    – Me parece preocupante que cada año siga aumentando el % de prescripción de benzodiacepinas, a pesar de que los estudios concluyan que la eficacia de estas es similar a placebo a partir de 4-6 semanas y que no deben darse en ansiedad-insomnio leves (que son la mayoría). ¿Tanto nos presionan nuestros pacientes? ¿O es que es más fácil y rápido darle una pastilla que abordar la esfera emocional? Ya dice el artículo que existe una gran variabilidad entre médicos que se justificaría por el hábito de prescripción y no por la morbilidad.
    – Me parece muy interesante el Proyecto Benzored PS09/00947, pero de momento y siendo conscientes de que no vamos a poder intervenir en todos nuestros pacientes, si que parece factible realizar intervenciones sistematizadas breves en la consulta, para conseguir el abandono del consumo crónico de benzodiacepinas. Así que a revisar TLDs, y sobre todo a valorar y abordar bien el inicio de ttos.
    Saludos.

  2. Más de una vez se ha planteado en nuestro centro, estudiar las causas del consumo elevado de benzodiacepinas que tenemos en nuestras consultas, la verdad es que se nos plantea en muchos casos de consumo crónico, la necesidad de retirada y comprobamos que es muy difícil su retirada en la mayoría de los pacientes de cierta edad que ya han llevado un consumo durante tiempo.
    Las benzodiacepinas se han convertido en una especie de droga de la “felicidad” (necesito dormir y con ellas duermo muy bien) que después pasa a ser “si no la tomo no duermo” además su uso muy extendido hace que el mismo paciente llegue a banalizar su consumo “si todas mis amiga/os la toman”.
    Al final en algunos casos acabamos transigiendo por no discutir mas, pienso que vale la pena aunque nos cueste tiempo plantearse retiradas de estos fármacos, y sobre todo valorar muy mucho su indicación.

    • Caben incluso dudas de si realmente les ayudan a dormir… todos conocemos al paciente anciano que lleva medio Diazepam de 2’5 desde hace 20 años y asegura que es incapaz de dormir sin él…. veríamos si se les cambiara a placebo.

  3. Hablo (o más bien escribo con conocimiento de causa). Un familiar mío llevaba 25 años (a raíz de un grave acontecimiento familiar) tomando loracepam 1 mg todas las noches antes de irse a dormir. Después de una sesión en la Unidad Docente sobre la retirada de las BZD, le pregunté si realmente las necesitaba, y me contestó que sin esas pastillas no creía que fuera a dormir bien. Comenzamos con una pauta descendente de retirada de un cuarto de pastilla cada 3 semanas, hasta que ahora, ya no las toma. Creo que es importante, sobre todo, explicar a los pacientes para qué sirven las BZD y que, desde luego, no son un tratamiento de por vida. Quizá a veces no sea fácil que lo entiendan cuando están tan habituados, pero creo que relamente merece la pena intentarlo.

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