Los problemas de calidad de las guías de práctica clínica

Obtenido del Bit, simplemente para entender que hay que tener sentido común cuando utilizamos las GPC. Lo primero y más importante es que las guías no pueden ser mejores que la evidencia que las sustenta. Existe una gran variabilidad en la calidad de las GPC y en sus recomendaciones para un mismo tema. Lo que pone en la GPC” no es sinónimo de recomendación sólida. Hay que fijarse en el nivel de evidencia científica para cada recomendación. Las GPC hacen recomendaciones generales pero siempre hay que valorar si son adecuadas en cada paciente concreto.

http://www.navarra.es/NR/rdonlyres/192A434C-D95A-494F-ACC8-F59516F12F0F/219802/Bit_v20n1.pdf

3 comentarios

  1. Estupendo el documento de BIT, como siempre.. Entrada muy oportuna
    Mi opinión es que todo consiste en rigor científico, calidad metodológica, conflicto de intereses y sentido común para aplicar las recomendaciones generales a un paciente en concreto. O sea saber lo que estás leyendo y prudencia y sentido común para aplicarlo

    Me quedo con los siguientes párrafos del documento:

    “ La calidad de las GPC puede verse seriamente comprometida por los conflictos de intereses de los autores con la industria farmacéutica”

    “Parece existir un elevado grado de interacción entre los autores de GPC y la industria farmacéutica. Esta interacción puede influir en la práctica de un elevado número de clínicos.Pero, y esto es clave, el problema puede ser aún más grave cuando ni siquiera se informa de los potenciales conflictos de interés.”

    “Las GPC hacen recomendaciones generales pero siempre hay que valorar si son adecuadas en cada paciente concreto”

    “Existen organizaciones elaboradoras de Guías como NICE –National Institute for Clinical Excelence–, SIGN en el Reino Unido y el Proyecto Guía-Salud en España que han desarrollado procesos estructurados de elaboración de GPC que garantizan la calidad en el proceso de elaboración.”

  2. Como decís, las GPC no son la panacea, y siempre hay que valorar su aplicación para cada paciente en concreto. Ni tan siquiera es infalible la evidencia primaria, ni los metaanálisis, porque están también influenciados por factores externos como las presiones de la industria o las “modas” médicas (que las hay).

    Por otro lado, la alternativa a usar una GPC en ocasiones es no usar nada, eso lo vemos los residentes en determinadas rotaciones, lo de “yo doy este tratamiento aunque no esté en ninguna guía porque yo soy el especialista y yo sé lo que va bien”. O la famosa frase de “yo doy XXXX porque es lo que dan los XXXXólogos”…

    De acuerdo, hay que saber cuándo se aplica una GPC, pero mejor usar guías que no usarlas.

  3. En esta vida todo tiene su parte buena y su parte mala… Hay que tener en cuenta muchos factores, entre ellos, el grado de evidencia que tienen las recomendaciones de las GPC y su practicabilidad. Y en este último punto es donde entre cada paciente concreto con su problema. En este documento también se describen problemas como el elevado número de guías para un mismo tema, variabilidad de las
    recomendaciones, los conflictos de interés, el lenguaje de los
    niveles de evidencia.
    Yo me quedó con la conclusión: “No todos los documentos que se autodenominan GPC lo son realmente. Hay que evaluar con cuidado la calidad de la evidencia en la que se basan las recomendaciones”.

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