El Sistema Nacional de Salud en tiempos de crisis: sin primaria no es posible

Hola a todos, como os prometimos, volvemos tras las vacaciones, y como primera entrada tras el verano, hemos elegido un tema de reflexión sobre la crisis que afecta al sistema sanitario. Se trata de un editorial aparecido en AMF, del Dr José Ramón Repullo Labrador.Jefe de Departamento de Planificación y Economía de la Salud.Escuela Nacional de Sanidad / Instituto de Salud Carlos III.

Aquí os dejo un pequeño resumen, pero vale la pena leerlo completo.

Cuando los sistemas públicos de salud europeos cumplen 65 años de edad, se encuentran sumidos en la peor crisis de financiación de su veterana historia; algunos quieren jubilarlos, dicen que no son sostenibles, y plantean otro esquema donde cada cual se busque su asistencia en el mercado, y el Estado solo cubra lo «esencial». Muchos pensamos que este razonamiento no está basado en la evidencia, sino en la avaricia

Domina el paradigma hospitalario «flexneriano» que canaliza la expansión del conocimiento y la técnica mediante la creación de subespecialidades. La lógica del «hiperespecialista» o de «tecnologista» fragmenta aún más el sistema.

En 2008 llega la crisis. A principios de 2011 dan comienzo los recortes en Cataluña y tras las elecciones autonómicas de mayo, y las generales de noviembre, se extiende por toda la geografía la nueva agenda de restricción del gasto público en niveles desconocidos en la historia reciente de España, gestionada en condiciones de monopolio político de facto por el Partido Popular.

Los agoreros (interesados o atolondrados) de la insostenibilidad plantean medidas que tienden a erosionar el sistema: bien mermando su accesibilidad (copagos recaudatorios), bien facilitando la fuga con parte de la cuota bajo el brazo de aquellos que pueden pagarse un seguro privado («mufacización» total o parcial),

Un aspecto fundamental de las alternativas sería: Si desalojamos de nuestra práctica lo inefectivo, inseguro, inútil, inclemente o insensato, practicaremos una sostenibilidad interna que nos permitirá mantener la calidad de los servicios. Pero para hacerlo se precisan dos cosas: la gestión del conocimiento (un NICE español), y una AP que pueda actuar como directora de la orquesta asistencial con capacidad de dirigir la reasignación de recursos en beneficio de sus pacientes.

Pero la sostenibilidad de la sanidad pública del siglo xxi exige que el sistema gravite sobre una AP renovada, que dé respuestas sensatas y longitudinales al paciente y su familia, que ayude al hospital a resolver su fragmentación y desorientación, y que articule lo sanitario y lo social

Editorial completo :01_Editorial__Jul-Ago_2012

5 comentarios

  1. Entrada muy interesante, Manolo y seguramente debate diario en los últimos tiempos. Nos estamos encaminando cada vez más hacia una subespecialización y hospitalocentrismo, camino que no sé hasta que punto pueda beneficiar a los ciudadanos. Considerando mi limitada experiencia veo que a veces se emplean muchos esfuerzos para obtener un beneficio muy pequeño sobre una única persona sin considerar que quizás con los mismos esfuerzos se podría beneficiar a una población más extendida con un impacto seguramente más amplio sobre la salud

  2. Totalmente de acuerdo. Hay quien opina que la forma de que el sistema sanitario sea rentable (ahora resulta que tiene que ser rentable, ¡quién lo iba a decir!) es hacer que cada vez menos gente tenga acceso a la sanidad “ordinaria”. Gente que, por supuesto, sí accederá a la asistencia urgente, y que tendrá hijos que sí tendrán acceso a la sanidad, pero que no habrán tenido un cuidado prenatal adecuado. En fin, no sé como será y no creo que quiera quedarme a verlo.

    El anterior mensaje apocalíptico tiene que ver, claro, con mis días en en NHS, que acaban de empezar pero que me están dejando maravillado. Y lo más triste es que, cada vez que veo algo nuevo, me viene a la cabeza la misma pregunta: “Esto, ¿por qué no lo hacemos en España?” Y la respuesta no siempre tiene que ver con los políticos.

  3. Es increible que hayan pasado años y años y aún estemos en el mismo debate.
    No hay nada que demostrar porque todo está demostrado: una sanidad potente es que la tiene un primer nivel de atención potente, desarrollado y motivado ( todo lo contrario de lo que pasa en este país)
    Sólo hace falta… voluntad política de llevar a cabo la verdadera reforma sanitaria

  4. … Pero la sostenibilidad de la sanidad pública del siglo xxi exige que el sistema gravite sobre una AP renovada, que dé respuestas sensatas y longitudinales al paciente y su familia, que ayude al hospital a resolver su fragmentación y desorientación, y que articule lo sanitario y lo social…
    Igual leyendo ésto entienden que van por mal camino: El pájaro que cruza “Déjà vu, déjà désesperé” http://elpajaroquecruza.blogspot.com.es/
    Qué patético!

  5. Increible el contenido del enlace que nos ha dejado Marta pero lo triste es que puede suceder en cualquier momento y en cualquier lugar y posiblemente los implicados ni siquiera sean conscientes.

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