El rostro del trabajo de cuidado al dependiente

Con la vuelta a la actividad del blog, hago otra aportación un tanto diferente a lo que estamos acostumbrados de temas puramente médicos. El artículo que tengo el placer de invitaros a leer es la editorial del mes de Junio-Julio de la revista “Atención Primaria” de la SEMFyC que se titula “La invisibilidad de los cuidados que realizan las mujeres”, escrito por las compañeras Gema Coira Fernández y Emilia Bailón Muñoz.

En éste, las especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria nos presentan un tema muy interesante muchas veces menospreciado en nuestra sociedad, y que nosotros y nosotras en nuestra tarea profesional diaria habremos visto, o simplemente en la vida familiar, y que seguro que muchos y muchas habremos asumido como normal. No estamos hablando de otra cosa que del trabajo de los cuidados y de la discriminación brutal que conlleva detrás, la cual tan siquiera es tenida en cuenta.

Lo primero que ellas hacen es hablar de quien participa en el cuidado de las personas más frágiles, siendo por una parte el cuidado formal (servicio profesional, en el cual entre otros nos situaríamos como médicos y médicas) y por otra el informal (que sería toda la red social que cuida de esta parte de la sociedad sin percibir una compensación por ello). Y cuando hablan de este cuidado informal le ponen claramente rostro, que sería el de una mujer de mediana edad de unos 45-69 años, perteneciente al núcleo familiar.

Partiendo de esta base, nos advierten que los gobiernos asumen con sus actos esta “obviedad” machista como obligatoria, ya que como muy bien señalan las casi nulas ayudas al cuidado social que se da en nuestros países (con muy contadas excepciones) perpetuan esta situación, que sumado a otras caras del patriarcado, hace que la situación de la mujer todavía en el mundo Occidental esté lejos de la del hombre. Estos datos que corroboran este olvido estatal son algunas como la altísima diferencia de dependientes que viven en su propia vivienda frente a los que lo hacen en centros especializados, la necesidad bàsica de estos últimos sustentada en su núcleo familiar, y la casi cifra testimonial de gente con dependencias físicas que se benefician de ayudas estatales…

Y ya casi al final del artículo nos dejan el dato que acaba (o al menos debiera) de ponernos rojos, respecto al “rostro” del cuidado informal: El porcentaje de mujeres cuidadoras no ha disminuído respecto de 1995 al 2005 sino al contrario, que es más habitual que estos rostros sean los de hijas (50%), parejas y compañeras (12%) o nueras (9%), respecto al de hijos, parejas y compañeros o yernos, donde los porcentajes serían 8, 5 y 2% respectivamente.

Los datos están ahí, como nos presentan nuestras compañeras de Gijón y Granada. Ahora la tarea es nuestra de cada uno y cada una, concienciándonos que la igualdad entre hombres y mujeres es algo por lo que luchar, y que ni mucho menos se ha conseguido en la actualidad, ni tan sólo en Occidente. Por tanto, digamos todas y todos que somos feministas, y entendamos que este término no significa defender el pasar de un sistema patriarcal, dominado por la figura masculina, a uno matriarcal, sino la defensa de una igualdad verdadera de los roles y figuras masculinas y femeninas a la misma altura.

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Amb la tornada a l’activitat del bloc, faig una altra aportació una mica “diferent” al que estem acostumats de temes purament mèdics. L’article que tinc el plaer de convidar-vos a llegir és l’editorial del mes de Juny-Juliol de la revista “Atención Primaria” de la SEMFyC que es titula “La invisibilidad de los cuidados que realizan las mujeres” i que ha sigut escrit per les companyes Gema Coira Fernández i Emilia Bailón Muñoz.

En aquest, les especialistes en Medicina Familiar i Comunitària ens presenten un tema molt interessant massa vegades menyspreat en la nostra societat actual, i que nosaltres en la nostra tasca professional diària haurem vist, o simplement en la vida familiar, i que de ben segur molts i moltes haurem assumit com a normal. No estem parlant d’altra cosa que del treball de cura i de la discriminació brutal que porta enrere i que ni tant sols es para compte d’ella.

El primer que elles fan es parlar de qui participa en la cura de les persones més fràgils, sent per una banda la cura formal (servei professional, en el qual entre d’altres ens situaríem nosaltres com a metges i metgesses) i per l’altra l’informal (que seria tota la xarxa social que cura d’aquesta part de la societat sense percebre una compensació per això). I quan parlen d’aquesta cura informal li posen clarament rostre, el qual seria una dona d’uns 45-69 anys pertanyent al nucli familiar.

Partint d’aquesta base, elles ens adverteixen que els governs assumeixen amb els seus actes aquesta “obvietat” masclista com a obligatòria, ja que com molt bé diuen les quasi nul•les ajudes a la cura social que es dona en els nostres països (amb molt comptades excepcions) perpetua aquesta situació, que sumat amb altres cares del patriarcat fan que la situació de la dóna encara al món Occidental, estigui lluny encara de ser igual a la de l’home. Aquestes dades que corroboren aquest oblit estatal són algunes com l’altíssima diferència de dependents que viuen a la seua pròpia vivenda front als de centres especialitzats, la necessitat bàsica d’aquestos últims basada en el seu nucli familiar, i la quasi xifra testimonial de gent amb dependències físiques que es beneficien d’ajudes socials estatals…

I ja quasi a la fi de l’article ens deixen la dada que acaba (o almenys hauria) de posar-nos vermells, respecte al “rostre” de la cura informal: El percentatge de dones cuidadores no ha minvat respecte de 2005 al 1995 sinó al contrari, que el més habitual és que aquestos rostres siguin els de les filles (50%), parelles i companyes (12%) o nores (9%), respecte al de fills, parelles i companys o gendres, on els percentatges serien 8, 5 i 2% respectivament.

Les dades estan ahí, com ens presenten les nostres companyes de Gijón i Granada. Ara la tasca és nostra de cadascú i cadascuna conscienciant-nos de què la igualtat entre homes i dones és una cosa per la qual cal lluitar, ja que ni molt menys s’ha aconseguit en l’actualitat ni tant sols als països Occidentals. Per tant, diguem totes i tots que som feministes, i entenguem que aquest terme no significa que passem d’un sistema patriarcal, dominat per la figura masculina en la societat, a un de matriarcal, sinó la defensa d’una igualtat vertadera dels rols i figures masculins i femenins a la mateixa alçada.

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6 comentarios

  1. Tema batante polémico y muy en boca siempre; el artículo me parece interesante, pero creo que le falta ir un poco más alla, creo que hay factores que condicionan mucho los porcentajes (que parece que si no es todo 50-50% la cosa no funciona) que podria ser el hecho que la edad media de l@s cuidadores no profesionales es de 45-70 años, por lo cual sí que es de esperar que la mayoria sean mujeres, dado que en la época que les tocó estudiar o buscar trabajo si que existia bastante machismo, por lo que creo que estos resultados son consecuencias de una época anterior. Espero haberme explicado màs o menos bien, y no crear una falsa idea de machismo, que para nada es mi intención

  2. Buena entrada Carlos!
    Yo también creo que la mujer es la que asume mayoritariamente el cuidado de los familiares dependientes y que se trata en parte de una cuestion cultural que nos costará dejar de lado. Tradicionalmente ha sido la mujer la cuidadora por excelencia tanto en relacion a los hijos como a sus mayores, tal vez por su escasa incorporacion al mercado laboral como dice Oliver. Pero eso hace tiempo que ha cambiado y son muchas las mujeres entre 45 y 69 años que realizan un trabajo fuera del domicilio, lo que hace que asumir el cuidado de dependientes les obligue a tener que replantearse sus expectativas laborales.
    Las prometidas ayudas a la dependencia se han quedado en promesas, nosotros lo sabemos bien y las opciones alternativas no son fáciles ni baratas.
    Incluso cuando se opta por buscar un cuidador remunerado para un familiar, la mujer sigue siendo la primera opción

  3. Interesante articulo Carlos (Gracias por publicar el comentario en Español tambien!)

    Existen muchos campos aun que son tarea pendiente por parte de los hombres respecto a cuidados en el hogar, no solo de dependientes, sino de las demas labores domesticas.

    Es una situación dificil de cambiar puesto que esta arraigada en muchas poblaciones (no solo en la local) y que se ve en muchos casos patrocinada y defendida por los lideres tanto politicos como religiosos.

    Se debe continuar trabajando para mejorar y hacer posible un cambio que permita tanto ideologica como logisticamente hacer una sociedad igual en todos los terminos, entre ellos: El Género.

  4. Interesante Carlos!!!
    Creo que es verdad el perfil de cuidador/a que refieres aunque también es verdad que en la actualidad se está recurriendo mucho a las cuidadoras ( porque no se contratan cuidadores??) remuneradas
    Estaría bien ver el grado de sobrecarga de todas las cuidadoras ( escala de Zarit o similar)
    Pero no me asombran los datos que describes, con estudios o no, pero nuestra sociedad ( la nuestra, la más próxima) sigue siendo muy machista
    Lo que más me sorprende son “los jóvenes” mi impresión personal, basada en observación que a lo mejor no es verdad, es que hemos retrocedido en este aspecto. Es muy curioso escuchar conversaciones al respecto de los jóvenes actuales de veinteytantos…

  5. Lectura muy interesante y diferente a lo que estamos acostumbrados a leer en esta sección. Es en la mujer en la que recae el cuidado de los ancianos de la familia, en la mayoría de ocasiones se trata de trabajo no remunerado y sin ninguna ayuda social y con una dedicación de 24 horas a la persona dependiente, lo peor de todo es que se ve como una cosa normal, lo que toca…Ojalá las cosas cambien y la responsabilidad de las tareas de cuidado en los hogares sea compartida entre hombres y mujeres.

  6. En efecto son datos muy preocupantes, y que en mi opinión no creo que se haya avanzado gran cosa en aspectos culturales-sociológicos en cuanto machismo (patriarcado sería más correcto y formal la expresión) en nuestra sociedad. Éste artículo nos muestra una de las caras de este importantísimo problema, y que tanto cuesta en general de aceptar como tal. Y es que como bien dice María José, está aumentando el número de CUIDADORAS remuneradas, pero no deja de ser la figura femenina la que ocupa el rol de cuidadora principal, ya sea desde un punto de vista formal o informal, con lo cual se continua asumiendo en nuestro tiempo (de alguna manera), que el lugar de la mujer está en el hogar y el del hombre fuera del domicilio obteniendo el sustento económico.
    En fin, tengamos en cuenta que el patriarcado (o machismo, según se entienda mejor), no solamente se encuentra en los insultos sexistas, los chistes de mal gusto o la deleznable violencia de género; ya que hay otros muchos aspectos que todavía debemos de cambiar en nuestra sociedad, para hacerla realmente igualitaria entre hombres y mujeres, y el primer paso para poder lograrlo será darnos cuenta de la necesidad del cambio y dejar de asumir como “acorde a la naturaleza” esta situación y mirar hacia otro lado.

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