DESHABITUACIÓN TABÁQUICA

El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica y es la principal causa de muerte prematura y de enfermedades prevenibles en nuestro país y en los países de nuestro entorno, siendo en la actualidad uno de los mayores problemas de salud pública

A propósito de algunos casos en la consulta sobre el abandono del tabaco, creemos conveniente abordar el tema de la deshabituación tabáquica desde nuestras consultas de atención primaria ya que desde ellas, tenemos una importante oportunidad para promover el abandono del tabaco y proporcionar ayuda eficaz a quienes han decidido intentarlo. Las características intrínsecas de la atención primaria (accesibilidad, continuidad, longitudinalidad, atención integrada, integral y personalizada), convierten a este nivel asistencial en el más apropiado para su abordaje, además de ser el mejor punto de captación y seguimiento del paciente fumador.

Con sólo dos preguntas dirigidas a todos los fumadores: “¿Le gustaría dejar de fumar?” y si responde que sí “¿Piensa dejar de fumar en el próximo mes?”, podemos conocer la fase del proceso en la que se encuentra cada fumador: Precontemplación (no se ha planteado seriamente la idea de dejar de fumar), Contemplación (planteamiento de cambio en los próximos seis meses, reconoce preocupaciones en cuanto al tabaco), Preparación (se propone firmemente el cambio, ya que beneficios de este cambio superan a los inconvenientes, es capaz de fijar una fecha para dejar de fumar y pensar un plan para dejar de fumar en el próximo mes), Acción (el paciente está poniendo activamente en marcha medidas para dejar de fumar), Mantenimiento (se mantiene sin fumar durante más de seis meses y hasta los 12 meses), Exfumador (lleva más de un año sin fumar), Recaída (tras estar un período de  abstinencia, ha vuelto a fumar).

a) Grado de dependencia a la nicotina: medido con el test de Fagerström breve, nos permite decidir si el fumador va a necesitar ayuda farmacológica.

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b) Intentos previos de abandono: marcadores de una motivación elevada  y también de dependencia. Habitualmente se necesitan hasta 3-4 intentos antes de dejar de fumar definitivamente.

c) Riesgo cardiovascular: valorar el RCV y mostrar a los pacientes el beneficio que supone dejar de fumar. Es útil para la intervención mostrar la tabla utilizada para calcular el riesgo cardiovascular para que el paciente pueda visualizar la disminución del riesgo que con el abandono del consumo de tabaco.

Como intervención breve entendemos el conjunto de estrategias de intervención oportunista dirigidas a pacientes fumadores cuyos objetivos son: identificar a los fumadores que acuden a nuestras consultas, ayudar a los fumadores que quieran dejar de fumar, motivar a los fumadores que no quieren dejar de fumar para que logren avances en el proceso de abandono, prevenir la recaída en los exfumadores. Se ha demostrado que el efecto del consejo médico para dejar de fumar frente a la no intervención tiene una efectividad mayor.

Debemos elaborar, junto al paciente, un plan para dejar de fumar en el que primero de todo felicitaremos al paciente por la decisión y explorar y aclarar las expectativas que el paciente tiene de la terapia para dejar de fumar, transmitir que nosotros le vamos a orientar-ayudar-apoyar pero que es necesario su esfuerzo para conseguir el éxito. En este plan incluiremos:

  1. Elección de la fecha de abandono, recomendando notificarla a sus familiares, amigos con el fin de buscar su apoyo y colaboración en todo el proceso.
  2. Prever las dificultades al dejar de fumar, sobre todo las primeras semanas, incluyendo los síntomas del síndrome de abstinencia (insomnio, cefalea, estreñimiento, nerviosismo, aumento de peso…)
  3. Valorar la necesidad, en función del grado de dependencia de tratamiento farmacológico con Nicotina (no se ha encontrado diferencias entre las distintas presentaciones de la terapia sustitutiva con nicotina, tanto en la efectividad para dejar de fumar como para controlar los síntomas del síndrome de abstinencia), Bupropion o Vareniclina. Estos tratamientos son de primera línea para ayudar a dejar de fumar. No se puede priorizar actualmente un fármaco sobre los demás, eligiendo el fármaco dependiendo de: posibles contraindicaciones, interacciones con otros tratamientos, potenciales efectos adversos, coste, antecedentes de tratamiento con alguno de ellos y preferencias del paciente.
  4. Acordar un plan de seguimiento: programar visitas de seguimiento al menos una visita a la semana y otra al mes de dejar de fumar, bien presenciales o telefónicas para valorar síntomas de abstinencia, problemas con la farmacoterapia, confirmar el no consumo…

Os dejo un documento reciente publicado en el INFAC sobre deshabituación tabáquica en situaciones especiales

¡Buen fin de semana!

Una respuesta

  1. Muy buena entrada Maria!!

    Es importante que todos estemos en pro de recomendar y buscar que las personas abandonen el tabaco!

    Personalmente siempre lo estoy preguntando y recomendando el abandono con ayuda de los centros de salud.

    Entre todos lo lograremos si nos los proponemos!!

    Un saludo

    Camilo P.

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