Conocernos (y entendernos) para poder avanzar

En el día de ayer comentábamos en el centro la desacertada decisión realizada en el hospital a tenor de la distribución de sesiones de docencia del departamento donde, de manera consciente o no, se había minusvalorado a nuestra especialidad y a la Atención Primaria en particular. Tal asunto, y aunque lamentablemente habitual, me hizo confirmar la elección de este completo e interesantísimo artículo de Sergio Minué publicado en Médico Interactivo.

Son muchas las cosas que en él se tratan o se dejan encima de la mesa para la reflexión colectiva y tanto el interés que para mí suscita, que no voy a hacer un resumen del mismo, sino una reflexión personal al respecto y una invitación a hacer lo propio de cada uno de nosotros y nosotras.

Nuestro arte (sí, arte), se torna cada vez más sofisticado y técnico por días y con la perspectiva de no dar su brazo a torcer en un futuro inmediato. Vemos que la tecnificación invade la mayor parte de las especialidades médicas, dando además una falsa sensación de que a mayor tecnificación mayores resultados “objetivos” y por ende, además una sensación de mayor reconocimiento global. Tanto es así, que hasta algún elemento clave en la falsa idea de eficiencia como el señor Juan Rosell (presidente de la CEOE) se atreve a sentenciar que la Medicina debería estar cuanto más sujeta a la tecnología para obtener mejores resultados. No quiero comentar mi opinión respecto al señor Rosell, pero acostumbro a decirme que si este buen señor tiene una opinión, posiblemente la mía esté en el arco contrario.

Dicha tecnificación y microespecialización de la Medicina parece entroncar con un principio básico de la misma como es la incertidumbre. Pues podemos llegar a pensar que las máquinas son “seres” objetivos, y que cuanto más peso tengan en nuestro arte, mayor certeza tendremos en nuestra práctica clínica. Sobra decir, que como el autor, estoy en desacuerdo. Por mucha tecnología (que bienvenida sea, obviamente) nuestra práctica se asienta en nuestra relación entre diferentes personas. Ahí la certidumbre desaparece, las dudas y preguntas afloran y el enriquecimiento interpersonal aflora en todo su esplendor.

También deberíamos plantearnos, como en el artículo, si no estaremos queriendo abarcar más de lo que podemos. La próxima presidenta de la WONCA, Amanda Howe, alerta de que “no podemos librar todas la batallas y, menos aún, todas al mismo tiempo; habrá que precisar cuáles librar y cuáles dejar de lado”. Tendremos que tener muy en cuenta esto, pues no por mucho abarcar apretaremos lo suficiente, como diría el refranero tradicional (prometo, de verdad, no abusar de este recurso tan poco apreciado por mí).

Otro punto a tener en cuenta es la realidad cambiante de lo que nos rodea. A pesar de que la realidad material determinará nuestro ser, hemos de tener en cuenta que ésta irá cambiando con el tiempo, y nosotros con ella. ¿O los pacientes son iguales que cuando hace 30 años? ¿Y los profesionales? En la época de la inmediatez y la perfección, además del desarraigo como norma imperante en el sentir habitual de cada vez más gente, las relaciones médico-paciente van a cambiar necesariamente que las que se venían dando en el transcurso de la historia. Empecinarnos en negar que los pacientes acceden a internet para empoderarse de información (muchas veces mal seleccionada), que niegan la posibilidad de duda y exigen una certeza que a veces no podemos ofrecer, significa hacernos un flaco favor a nosotros mismos. Tendremos que ser conscientes de ello y adaptarnos a la realidad, o moriremos en el intento. Digo morir en relación con la pérdida de la relación médico-paciente que esto puede suponer. Y ya no entro en demasía a comentar el hecho de que la longitudinalidad de la atención entre la médica y el paciente también se ve dificultada. Cada vez más de nosotras vemos con dudas el enraizar en un mismo sitio durante mucho tiempo, posiblemente por las mismas trabas que la propia administración pone al respecto. Y eso condiciona la Atención Primaria, por descontado.

Siguiendo con el tema del arraigo en la Atención Primaria. Está claro que el reconocimiento social de nuestra especialidad se ha visto entrar en barrena en los últimos tiempos. Y las razones son múltiples. Empezando por un recorte en presupuesto sin parangón respecto a otros sectores sanitarios en relación con la práctica hospitalaria, y que a pesar de palabras grandilocuentes, por el momento, no tiene visos de cambio. La misma sociedad líquida que resta importancia a nuestra labor a pesar de ser la condición sine qua non para garantizar el futuro de un Sistema Nacional de Salud acorde a las necesidades de nuestro país, sostenido una vez más por la administración, pero no solamente, quede claro esto. Pues también habrá que mirar hacia La Academia y hacia nosotros mismos. En el artículo se muestran opiniones de diferentes autores que culpan en parte a la misma Atención Primaria como responsable parcial de su situación, y creo que parte de autocrítica también deberemos hacer.

Como moneda al aire quiero lanzar otra idea muy interesante que he visto reflejada en el artículo, por cuanto nunca me la había planteado. Minué comenta en el escrito que debemos dejar de vernos como los médicos de las clases medias y bajas, y ser también tenidos en cuenta por los estratos más pudientes de la sociedad. Interesante punto éste. Negar que esto ocurre es hacerse trampas al solitario, pero plantearlo como un problema es también un punto a reflexionar. Y yo aquí lo dejo, precisamente como eso, un punto futuro a reflexionar.

Por último, y en vista de que estoy pasándome con la duración del texto y dudando que pueda haber mantenido vuestra atención hasta aquí, paso a reflejar los puntos clave que da Minué para asegurar el futuro de la Atención Primaria:

  • Disminución (razonable) de las expectativas razonables de salud de la ciudadanía: En esta sociedad líquida de la modernidad líquida, reducir las expectativas de alcanzar una salud perfecta es básico para nuestro futuro libre de frustración profesional. Y en esto, la administración deberá dar un paso al frente respecto a la manida publicidad.
  • Redistribución del trabajo en Atención Primaria: Punto interesantísimo. El futuro profesional y la mayor eficiencia del sistema no puede ir sino ligado a una mayor y mejor redistribución de tareas en el Centro de Salud. Hay que redignificar el papel de Enfermería, Trabajo Social, etc… y auparlo al rol que merece. Cada una tiene un papel determinado y con el empoderamiento de estas compañeras de viaje nuestra labor desde medicina será mucho más satisfactorio y el trabajo en equipo tendrá unos mayores resultados para el paciente.
  • Conseguir la relevancia social para aumentar la atracción de la especialidad y el arraigo profesional: Ardua tarea al respecto. Pues, aunque no pretendamos (dios nos libre) volver a los tiempos en que el médico ocupaba un lugar en la alta jerarquía de la comunidad junto con el alcalde, el cura y el sargento de la guardia civil, es innegable que hay que resignificar nuestro papel en la sociedad. Es cierto que muchos de nuestros pacientes nos tienen en gran consideración respecto a otros especialistas. Pero no negaremos que son los mismos pacientes, la mayor de las veces, los que han vivido en esa funesta época anteriormente mencionada los que presenta esa visión. No se tratará por tanto de una involución, sino, eso mismo, una resignificación del papel a jugar por parte de la Médica de Familia. Y para ello, deberemos conocernos, entendernos y avanzar.

2 comentarios

  1. Excelente y muy completa reflexión acerca del artículo de Sergio Minué. No puedo estar más de acuerdo con la visión que expones. Me he dado cuenta a lo largo de estos meses de residencia de lo que de verdad significa la Medicina de Familia. Es una especialidad que como dice en el artículo, multidireccional donde tratamos todas las esferas del paciente a diferencia de la unidireccionalidad del resto de especialidades. Como también señala en su libro Francesc Borrell i Carrió (que estoy leyéndome en estos momentos): “nunca podrá ser un buen médico quien no tenga una fuerte sensibilidad cultural y unos mínimos conocimientos filosóficos, literarios, sociológicos, lingüísticos o psicológicos….” porque realizamos tanto una atención familiar como comunitaria.

    Nos hemos convertido en especialistas muy eficientes y productivos, en los pocos minutos que tenemos por paciente, tenemos que llegar a orientar y solventar el gran número de problemas o cuestiones que nos plantean los pacientes; por ello, opino igual que el autor y considero necesario y muy justificado realizar una gran inversión en nuestra especialidad ya que es la base/esqueleto de la Sanidad y porque no toda la medicina se realiza en el hospital, como la mayoría de personas pueden llegar a pensar.

    La confianza que se genera entre el médico-paciente es algo envidiable para el resto de las especialidades y un motivo de orgullo para mí. Nos convertimos en médicos accesibles para la sociedad, que conocemos las historias de nuestros pacientes, no los vemos como un “corazón”, un “estómago”, un “tobillo”, sino que vemos el conjunto de la persona, y el progreso hacia la curación del paciente.

    Finalmente y con respecto a las nuevas tecnologías, creo que es una muy buena oportunidad para todos los residentes y médicos que les interesen los avances tecnológicos, en embarcase en esta nueva etapa y no ver las nuevas tecnologias como una amenza sino como una herramienta capaz de ayudarnos y apoyarnos en nuetra práctica diaria.

    Saludos!!

  2. Excelente entrada Carlos y estupendas reflexiones tanto las de Minué, las de Lorena com las tuyas
    Estoy de acuerdo en la esencia del artículo
    1.- Creo que la medicalización de la sociedad actual es un problema muy importante, pero los principales agentes medicalizadores somos la profesión sanitaira ( con nuestros consensos y cifras control, con la creación de nuevas enfermedades, etc, etc). ¿Cómo queremos que la población no aspire a la salud perfecta? Primero lo potenciamos y luego decimos… ahora no???
    2.- En el libro Gestión de lo cotidiano podemos leer: los procesos se tienen que resolver por quien corresponda y dónde corresponda ( lo que pueda hacer enfermería que no lo haga medicina de igual manera que lo que se pueda resolver en el primer nivel de atención que no se resuelva en el segundo, etc, tec
    3.- En cuando a aumento de prestigio, etc los primeros que tenemos que respetarnos y ganarnos el respeto somos nosotros mismos.
    Por último y retomando tu primer párrafo de esta entrada, mucho camino tenemos por delante cuando… Sesión de Departamento celebrando el Dia europeo de uro racional de antibióticos ( excelente iniciativa) y participan: Microbiología, Farmacia hospitalaria, Medicina preventiva y Medicina Interna… La gran mayoría de prescripciones ANB se realizan en medio comunitario y de éstas el 90% la realizan los médicos que trabajan en AP, sobran más comentarios
    Saludos

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