¿Adicción al ejercicio?

En la sesión web de hoy, quiero tratar un tema, que frecuentemente venimos comentado, los médicos de nuestro equipo. A propósito de lesiones, o situaciones que aconsejarían una disminución del ejercicio físico, nos encontramos con personas, a las que les cuesta mucho seguir nuestras indicaciones, sobre la reducción del ejercicio que están haciendo.

El ejercicio tiene numerosos beneficios para la salud y generalmente es visto como un comportamiento positivo, por ello, pacientes y médicos podemos pasar por alto los peligros del ejercicio excesivo.

Aunque la adicción al ejercicio no es oficialmente un trastorno de salud mental, se caracteriza por similares efectos negativos sobre la salud emocional y social como otras adicciones.

Estamos hablando de una situación, que difiere del ejercicio excesivo que se observa en personas con trastornos de la alimentación, en las que el ejercicio representa un medio para controlar el peso.

Se carecen de estimaciones de prevalencia en la población general sobre el problema, solo tenemos estudios observacionales que la sitúan entre el 0.3% a 0.5% en la población general, mientras que entre los deportistas regulares oscila entre 1,9% y 3.2%.

Se ha observado una relación positiva con otras adicciones conductuales tales como compras y adicción a internet. Personas que se identifican ellos como deportistas y tienen baja autoestima, tienen mayor riesgo, individuos con tendencias hacia la ansiedad, la impulsividad y la extraversión tienen un mayor riesgo de adicción al ejercicio. Hombres y mujeres presentan el mismo riesgo

Las personas que practican mucho ejercicio pueden presentar lesiones por uso excesivo (como la fractura de tensión y Tendinopatía), anemia, amenorrea u otros síntomas de disfunción endocrina, metabólica o inmunológica, indicadores de sobreentrenamiento, como inexplicables disminuciones de rendimiento, fatiga persistente y alteraciones del sueño.

Pueden desear seguir haciendo ejercicio, a pesar de tener una lesión o enfermedad, y renunciar a obligaciones sociales, laborales y familiares para seguir haciendo ejercicio. También pueden sufrir efectos de retirada cuando se interrumpe su programa de ejercicio, como incapacidad para dormir y dificultad para la concentración, inquietud, ansiedad, tristeza o irritabilidad.

Los que hemos denominado “adictos al ejercicio” se distinguen de otros deportistas de alto rendimiento, en que para muchos deportistas, su deseo intrínseco de ejercicio está bajo control y no lleva normalmente a las alteraciones emocionales, sociales o laborales.

Debemos estar atentos en casos en los que la persona expresa un rechazo a disminuir el tiempo que dedica al ejercicio, muestra frustración e irritabilidad cuando les aconsejamos reducir el ejercicio o si revela haber intentado recortar su ejercicio pero repetidamente fracasado en su intención.

Existe escasa literatura sobre el tratamiento de la “adicción” al ejercicio. El objetivo no es impedir que el paciente haga ejercicio, sino  ayudarle a reconocer el comportamiento adictivo y reducir la rigidez habitual de su comportamiento.

Basado en: Addiction to exercise. BMJ 2017; 357 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.j1745 (Published 26 April 2017) Cite this as: BMJ 2017;357:j1745

Disponible en: http://www.bmj.com/content/357/bmj.j1745

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