Uso racional de antibióticos en infecciones odontogénicas en Atención Primaria

Para la sesión web de hoy os traigo un resumen del boletín farmacoterapéutico de Castilla la Mancha (Vol. XX, Nª2) sobre el uso de antibióticos ante pacientes que consultan por problemas dentarios en atención primaria.

Las infecciones odontogénicas son la 3ª causa de consumo de antibióticos en España y suponen un 10% de sus prescripciones. Sin embargo, ¿está siempre indicado el tratamiento antibiótico ante un paciente que consulta por odontalgia? En caso de estar indicado, ¿cuál es el más adecuado?, ¿durante cuánto tiempo?

Además, en pacientes que van a someterse a determinados tipos de intervenciones dentarias, ¿cuándo deben recibir profilaxis antibiótica?, ¿cuál es el antibiótico adecuado?

Todas estas cuestiones y otras están resueltas y ampliadas en el documento adjunto, pero os dejo las conclusiones más importantes del documento para quien vaya más corto de tiempo.

  1. Existe un consumo muy elevado, e injustificado en la mayoría de los casos, de antibióticos, derivado del tratamiento y prevención de infecciones odontogénicas, que podría estar contribuyendo a la proliferación de resistencias bacterianas.
  2. Siempre se debe recomendar una buena higiene bucal, base de la prevención.
  3. En la mayoría de las infecciones solo se precisan medidas locales (antisepsia, drenaje, desbridamiento).
  4. La antibioterapia debe reservarse para cuando existen signos de propagación de la infección, siendo de elección la amoxicilina, por su espectro reducido, perfil de seguridad y mayor absorción.
  5. Los antibióticos no mejoran el dolor dentario y nunca deben ser el único tratamiento ante una infección dental.
  6. No se recomienda la profilaxis antibiótica previa a los procedimientos dentales, salvo en pacientes de alto riesgo de endocarditis bacteriana, antes de la colocación de implantes en casos complejos y en pacientes en tratamiento con bifosfonatos.

Uso de antibióticos en infecciones odontogénicas

Dolor abdominal y malestar general

Paciente varón de 70 años con antecedentes de dislipemia y DM2 sin tratamiento por propia decisión del paciente, que acude a urgencias por mal estado general y dolor abdominal de forma intermitente y miembros inferiores que no ha cedido con el paracetamol pautado por su médico de familia y que, esta madrugada, ha impedido el descanso nocturno.  Asocia estreñimiento.

  1. ¿Con qué datos completarías la anamnesis?
  2. ¿Qué he encontrado en la exploración para solicitarle la radiografía de tórax? ¿Qué os sugiere?
  3. ¿Necesitamos alguna otra prueba?

El tiempo de la almendra

Suena un tintineo desagradablemente familiar. Son las siete menos veinte de la mañana. Thelma y Louise se acercan, curiosas y felices pareciendo desconocer la hora que es, a darnos los buenos días. Nos levantamos de la cama. La rutina está previamente establecida. Una va con las perras a dar un breve paseo por la tenue luz de la mañana. El otro se mete en la ducha y prepara el desayuno habitual de entre semana. “¿No será momento de cambiarlo?”, te preguntas. “Quizás mañana”. Tras comprobar, otro día más, que tal vez fuese mejor salir de entre las sábanas unos diez minutos antes y no acicalarse en modo bólido, te despides de tu pareja y de las perras hasta la tarde y te dispones a ir a trabajar.

Aunque pueda parecer “otro día más en la oficina”, hoy algo se nota diferente en el ambiente. El recorrido, previamente visualizado en la aplicación del móvil y planificado en tiempo, es diferente en el día de hoy. Empiezas por una carretera nacional, pero la cosa cambia posteriormente. Abandonas la costa, nos vamos hacia el interior por un puerto de montaña, tantas veces subido en dos ruedas. Cómodamente llegas al destino: “Bien. Al final, apurando los minutos y segundos de sueño, llego en hora”, te dices a ti mismo. Es el centro de salud del que va a depender el consultorio donde a partir de hoy vas a realizar tu labor médica. Un centro amplio, algo anticuado, pero muy funcional y con todos los servicios para la ciudadanía. Conoces a los compañeros y compañeras. “Bien, parecen todas muy majas y majos”. Te tomas el segundo café del día. La Jefa de Zona Básica te explica la idiosincrasia de la zona y un poco la manera de funcionar. Después de una breve conversación en tono distendido, vuelta al coche. Aún quedan 20 minutos hasta llegar al consultorio y ya llevas 40 minutos anteriormente. “No importa, la carretera está muy bien”, te autoconvences.

Como muchos otros en los que has estado, el consultorio es una estancia propia del ayuntamiento. Haces alguna reflexión sobre el republicanismo cívico que destila este hecho, mientras sonríes para ti. La estancia de la consulta no está mal: una habitación amplia, con una distribución racional y sin mucho “ruido” ambiental. Te gusta. “Ufff, con esto vamos a tener problemas”. La silla es una de esas tragedias del mobiliario de la administración que todavía persisten en el imaginario del colectivo médico allá por donde fueres. Le restas importancia, “una silla propia pagada de tu bolsillo tampoco es tan cara”. “Además, ahora que voy a estar más tiempo aquí, me sale a cuenta”, añades para tus adentros.

Es en ese preciso instante en que acabas de caer en la importancia del día de hoy: es el primer día de abandono, aunque sea temporalmente, de la sensación de precariedad laboral y gestión de tu propia vida laboral que has tenido tras terminar la residencia. Cuestiones que habías dejado aparcadas como el derecho a vacaciones regladas, el derecho a la baja médica sin la preocupación de si cada día que no pudieses trabajar no lo cobraras, etc… Pero no solamente te venían a la cabeza los derechos. Dos palabras resonaban en fondo de la cabeza: “Longitudinalidad y cercanía”. Eso en lo que se basaba tu aprendizaje como personal sanitario especializado en Medicina Familiar y Comunitaria, por fin, se materializaba.

Y un día, con el tiempo de recogida de la almendra, hito destacado en tu lugar de trabajo actual, se produce el hecho tanto tiempo ansiado. En la pantalla del ordenador, tras el nombre del o la paciente en cuestión y de su número de teléfono, aparece: “Metge: Carlos Navarro Cueva”. Sonríes de nuevo, por fin ese eres tú.

Estos hongos no se me van

Varón, 37 años. Acude a la consulta por las lesiones ungueales que se aprecian en la imagen adjunta. Refiere que las tiene desde hace tiempo y que ha probado una laca ungueal para hongos sin resultado.

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  • ¿Cómo describirías las lesiones?
  • ¿Qué preguntas le harías al paciente?
  • ¿Cuál es vuestra sospecha diagnóstica?
  • ¿Qué tratamiento le propondríais?

Complementos alimenticios

¿Saben nuestros pacientes qué están consumiendo cuando eligen tomar complementos alimenticios? ¿Lo sabemos nosotros? ¿Sabemos qué documentación deben aportar las empresas antes de comercializar unos de estos preparados? ¿Sabemos qué evidencia hay detrás de estos compuestos? ¿Cuál es la dosis que se debe consumir y durante cuánto tiempo?

Si no sabes responder a éstas preguntas puede que te resulte interesante esta revisión sobre los complementos alimenticios que he realizado. Espero que os resulte interesante.

Sesión web complementos alimentarios

Un saludo.

Manejo de los Trastornos de la Regla desde AP

Buenas noches a todos!

Hoy hemos inaugurado las sesiones presenciales en nuestro Centro de Salud con el Manejo de los Trastornos de la Regla desde Atención Primaria. Hemos hablado de las hemorragias uterinas anómalas, la amenorrea, la dismenorrea y el síndrome premenstrual.

Adjuntamos la presentación y esperamos que os sea útil.

Sesión trastornos de la regla

Mire lo que me ha salido Doctora

Mujer de 85 años que acude a nuestra consulta porque le molesta una lesión que le ha aparecido en la cara lateral izquierda de la nariz. A la exploración encontramos esta imagen:

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  • ¿Cómo describirías la lesión?
  • ¿Qué más le preguntarías?
  • ¿Qué tratamiento le pondríais?

QUearosis actínica