El elefante en la sala. Hablemos del desagüe

El pasado 4 de Octubre tuve el inmenso placer y honra, gracias a la SOVAMFIC, de compartir espacio de debate con uno de los Médicos de Familia más admirados y leídos por mí, Juan Simó. En la ponencia acerca de “Las reivindicaciones para la mejora de la Atención Primaria” Juan trató, entre otras cosas, de un aspecto que posteriormente ha plasmado esta semana en un artículo en su blog personal, titulado muy elocuentemente “Dispositivos de urgencia, ¿dispositivos de desagüe?”.

Personalmente he de decir que de las múltiples cuestiones, temas y reflexiones que se abordaron en el congreso valenciano, el asunto del “desagüe” fue el que más me impactó, por su atino y buscada polémica a la hora de plantear el problema de fondo. Para ello, Simó nos presenta, como es habitual en él, una serie de datos en relación con la atención sanitaria. Las primeras cifras observadas hacen referencia al número exponencial de personal sanitario dedicado a las urgencias hospitalarias a lo largo de los últimos 10 años, que no guarda relación con el aumento de población del país. El segundo dato es la subida de las atenciones de urgencias de manera general y desglosado según éstas se desarrollen en el ámbito hospitalario o en la atención primaria. Al respecto, se observa un claro aumento de ambas, disparándose en favor de las urgencias extrahospitalarias, sobretodo en los últimos 7 años. Todo ello, sin una relación con el aumento de la población.

Es en el posterior gráfico cuando se da cuenta de la gravedad del asunto al cotejar las atenciones urgentes en atención primaria con respecto al resto atenciones en dicho ámbito, independientemente del o la profesional que la haya realizado (enfermería, medicina, pediatría…), existiendo un aumento tres veces mayor en favor de las primeras respecto al equipo “de cupo” que llamaríamos.

Todo esto se sucede mientras el personal médico en AP incluso disminuía durante unos (!) y mientras los gestores y gestoras, así como el personal que debiera dirigir el ámbito de la Atención Primaria se pierde en la llamada “rotonda” sin fin, como metáfora del callejón sin salida en la cual parece encontrarse nuestra especialidad.

Como opinión personal, decir que, pese a la polémica de las palabras y expresiones elegidas por el autor, me parece que son del todo adecuadas como ilustración de la realidad que vivimos. En un tiempo en que la AP se caracteriza por la precariedad y la temporalidad (como expliqué en dicho congreso junto a Juan), por la pérdida de la atención longitudinal y personal a nuestra población y por la saturación y desbordamiento de ciertos servicios, no es de extrañar que cada vez más gente opte por acudir a los servicios de urgencias, ya sean hospitalarios como extra-hospitalarios. Ya pueden existir campañas y eventos para abordar “el uso responsable” de los servicios sanitarios por parte de la población, que mientras el problema de fondo no presente alguna solución, no podemos juzgar a la gente que acaba perdiéndose por la cañería del sistema sanitario español.

 

PD: En este post-25N prosigo con mi lista de grupos femeninos “de cabecera”, esta vez con un magnífico cuarteto de madrileñas de inspiración Riot Grrrrl y su maravilloso vídeo de su tema “Obey”.

¿Y si la Renta Básica Universal curase?

Pimero que nada, me permitiréis lo pretencioso y a la vez evidente del título elegido para esta sesión web. Aclarado el primer punto, paso a presentaros este artículo no-médico propiamente, pero sí muy pertinente para leer y analizar. El autor, Sergi Raventós, sociólogo y trabajador social, nos habla en la web Sinpermiso.info de la Renta Básica Universal y su relación con la prevención y protección de la salud mental. He de admitir, que es un tema que me interesa sobremanera relacionado con el trabajo de final de residencia que tres compañeras y yo realizamos y que en breve presentaremos en el centro de salud, por lo que eran varios los motivos por los que decidí elegirlo para compartirlo con vosotros y vosotras.

No voy a resumir el artículo, ya que creo que es factible de leer y entender, por lo que entraría con la reflexión propiamente dicha y para iniciar el debate que, a mi juicio, puede ser muy interesante. Es evidente que todas y cada una de nosotras tenemos numerosos pacientes en condiciones laborales y económicas muy complicadas, que muchas se acompañan de problemática familiar asociada o de conductas de riesgo. ¿Tenemos focalizado a ese paciente? ¿A la mayoría los ubicaríamos en el estrato bajo o muy bajo de la sociedad, no? Casi seguro que tiene o bien el diagnóstico de ansiedad o depresión en la historia clínica, ¿correcto? Y casi también algún ansiolítico o antidepresivo prescrito o, por qué no, ambos. ¿Todo bien hasta aquí? ¿Cuántos de estos pacientes que nos vienen a la cabeza pensamos que nos han solicitado alguna baja, en caso de tener algún empleo, o algún trámite para solicitar alguna pensión? Si hacemos un cálculo rápido y vamos sumando todos estos casos “aislados”, tenemos que seguro hacen un buen monto de dinero, ¿no? ¿Y los resultados? ¿Creemos que estos tipos de pacientes “aislados” están viendo mejorada su vida con este gasto?

¿Deberíamos el personal médico hacer más hincapié en que la administración mejorase y variase las ayudas sociales a la población y las condiciones laborales tanto como defendemos un mayor gasto sanitario y farmacéutico? ¿Creemos que nuestro papel es suficiente en este aspecto? Como el editorial de enero de 2017 del BMJ explicita y que el mismo artículo referencia, igual el personal médico debería de ser uno de los puntales en la lucha legítima para el estudio y posterior implantación de una Renta Básica Universal. Este hecho permitiría aliviar a tantos y tantos de nuestros pacientes en unas situaciones vitales paupérrimas, además de devolver la dignidad que muchas veces creen haber perdido por ese camino lleno de obstáculos. Siendo evidente que desde un enfoque bio-médico tan poco tenemos que ofrecerles que les sirva de mejora, por más que el gasto farmacéutico no deje de aumentar y el de antidepresivos lo haga de manera exponencial en relación con la llegada de la crisis económica, ¿no sería más lógico actuar sobre los otros condicionantes de salud? ¿Y vosotras qué opináis?

PD: Os dejo aquí unos vídeo muy ilustrativos para entender algo más sobre la RBU realizado por la web Red Renta Básica: