Manejo del duelo en Atención Primaria

Ingrid Nebot, Psicóloga Clínica adscrita a Atención Primaria, ha presentado hoy en el CS Rafalafena una excelente sesión sobre el tema del duelo

Vivimos en una sociedad medicalizada, una sociedad en la que la población busca una solución sanitaria/médica, a ser posible con medicamentos a todo lo desagradable que le ocurre. Son muchas las personas que consultan por un duelo, pero ¿ qué es el duelo? ¿ tiene que ser tratado? ¿ podemos ayudar a las personas que consultan por un duelo? A estas y más preguntas es lo que se ha intentado contestar con esta sesión

El tema del duelo ya ha sido tratado en anteriores sesiones en Docencia Rafalafena ( Ver entradas 18/05/2017, 21/12/2018, 9/01/2019 o del 08/06/2021), pero Ingrid nos ofrece una información con otro punto de vista que viene a complementar y enriquecer las sesiones anteriores

“Somos seres mortales, imperfectos, conscientes de esa mortalidad incluso cuando la apartamos a empujones, decepcionados por nuestra misma complejidad, tan incorporada que cuando lloramos a nuestros seres queridos también nos estamos llorando a nosotros mismos… A quienes éramos. A quienes somos. A quienes ya no somos. Y a quienes no seremos definitivamente un día”. ( El año del pensamiento mágico. Joan Didion)

Esperamos que os sea de utilidad y resulte tan interesante como nos ha parecido a los/as asistentes

Nuevo proyecto: PsicAP

Ayer presentamos en sesión presencial un nuevo proyecto con la incorporación de una nueva profesional.

Se trata del proyecto de Psicología en AP liderado por la psicóloga clínica Ingrid Nebot. Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de la incorporación de nuevos perfiles de profesionales a los Equipos de Atención Primaria y si parece que algo es prioritario es intentar canalizar el malestar emocional que de forma bastante generalizada parece afectar a gran parte de la población y que amenaza con colapsar consultas de AP y unidades de salud mental

Tal vez la solución pase, por intentar resolver los problemas o al menos intentarlo en aquellos ámbitos en los que se generen o en los que se puedan abordar y este ámbito NO es siempre el ámbito sanitario y tener muy presente que no todos los malestares emocionales tienen solución

Damos la bienvenida a Ingrid y la enhorabuena por su presentación que aquí dejamos para vuestra información

Club de lectura: «Un hombre afortunado» John Berger

¿Cómo resumir en un puñado de palabras “Un hombre afortunado” de John Berger? ¿Cómo plasmar las reflexiones de un grupo de médicos en una reunión informal que hacemos llamar club de lectura? Este mes hemos acompañado silenciosamente al autor  durante el año que pasó junto a John Sassal, un médico de familia rural en la campiña inglesa que, a través de su trabajo e implicación social se convierte en el archivero de la historia de su pueblo. Qué bonito título, hemos pensado la mayoría de lectores, ¿y no será que nosotros, como médicos de familia, aspiramos precisamente a ocupar ese cargo con nuestros pacientes?  Sí, es verdad que también tenemos en nuestras manos la salud de aquellos que a nosotros se encomiendan, sin embargo, por todos es sabido que sólo a veces logramos resolver el mal que uno aqueja y, de hacerlo, será cuestión de tiempo que vuelva a requerirnos.

Aunque no se trata de un libro excesivamente largo y en su mayoría resulta sencillo de leer, hay partes que, por la profundidad de sus comentarios, pueden hacerse cuesta arriba, y así lo han hecho notar parte de nuestro grupo. Personalmente os animaría a no cerrar el libro al llegar a esas páginas puesto que, pese a llevar más de 50 años escrito, el ensayo de Berger, sigue rezumando actualidad en cada una de sus páginas y su lectura simplemente merece la pena.

 Y es que la sociedad cambia, pero los pacientes siguen demandando que su médico les reconozca como un ser que sufre y les ayude a buscar la manera de paliar ese sufrimiento, sea cuál sea su naturaleza. Además, no se nos demanda que lo hagamos a través de una fórmula mágica universal, los pacientes quieren que su médico les ayude a buscar la solución adecuada para su situación concreta y, créanme si afirmo, que un médico de familia es el especialista adecuado para ello.  

Con la lectura de “Un hombre afortunado”, hemos sido testigos de la evolución del Dr. Sassal que se inicia en la práctica clínica con el deseo de ser casi un superhombre capaz de arreglar cualquier problema de salud, con una visión mecanicista de la biología humana y que, a medida que madura, descubre la importancia del acompañamiento. O lo que es lo mismo, la longitudinalidad y la medicina centrada en el paciente. Aprovecho este punto para destacar los ejemplos magistrales de entrevista clínica y refuerzo positivo a los pacientes.

También, hemos recordado cuáles son las características de un buen médico al que además de conocimientos y destreza técnicos se le pide que sea honrado, no se asuste del trabajo, que sea fácil hablar con él, que seamos amable, compasivo, que no sea estirado, que sepa escuchar, que siempre acuda cuando lo necesite y que sea concienzudo. Ahí está otra vez, otra verdad escrita en 1967 y que los médicos de hoy seguimos esforzándonos por conseguir alcanzar.

Cierto es, que nuestra realidad, en un centro de salud urbano, dista del día a día de Sassal, hemos comentado que su implicación con la comunidad es mayor que la nuestra y nos hemos planteado si existe la manera de ser más participativos fuera del centro de salud, de ahí la vertiente comunitaria de nuestra especialidad, además Berger describe al médico como un ser activamente político, implicado y activo con los quehaceres y preocupaciones de la sociedad de su tiempo.

Por otro a lado, no es  menos cierto que nosotros podemos aspirar, igual que el protagonista de este ensayo, a disfrutar del privilegio de ser médicos y a sentirnos hombres y mujeres afortunados que estamos haciendo aquello que queremos, sabemos lo que buscamos, somos conscientes de nuestras limitaciones y aceptamos nuestra sensibilidad.

Siento que se me acaban las palabras y me dejo miles de ideas sin sintetizar (la irreversibilidad del tiempo, cómo el médico afronta la muerte…) pero un resumen debe ser precisamente eso, e invitar al lector a zambullirse en el libro y a que realice sus propias reflexiones. 

Castellón a 19 de junio de 2022

Texto elaborado por Marta Frau Maestre (Residente de MFyC en el CS Rafalafena), a partir de las notas del grupo lector de DR.

SÍNDROME DE LA CARA VACÍA

El 21 de Mayo de 2020, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se publicó una orden ministerial que establecía la obligatoriedad de las mascarillas. En el mes de Febrero de 2022 las mascarillas dejaron de ser obligatorias al aire libre y en el mes de Abril de 2022 dejaron de ser obligatorias en interiores, salvo en centros sociosanitarios y en el transporte público. Para gran parte de la población ha sido una liberación y un paso más para llegar a la normalidad. Pero a otras personas dar este paso les puede suponer un problema, pudiendo experimentar lo que se conoce como el síndrome de la cara vacía.

El síndrome de la cara vacía o conocido también como “mask fishing” es una fobia que se caracteriza por miedo y sensación de inseguridad que se genera en la persona al quitarse la mascarilla y dejar al descubierto su cara. Se compone principalmente de síntomas ansiosos. El paciente se siente vulnerable, inseguro y con sensación de falta de control de la situación.

Existen dos posibles orígenes diferentes:

  • El miedo a contagiarse de coronavirus.
  • La exposición física o miedo a mostrarse a los demás. Esta predomina principalmente en adolescentes, ya que este grupo de edad se encuentra en una etapa de la vida de crecimiento personal y físico, en el que sufren muchos cambios, dándole más importancia al aspecto físico y los complejos, y son los que mayor temor presentan al rechazo por su apariencia física.

¿A qué personas afecta principalmente este síndrome?

  • Principalmente ha afectado a los más jóvenes, a quienes al inicio les costó mucho concienciarse de la obligatoriedad del uso de la mascarilla y que finalmente lo aceptaron y lo usaron como una barrera de protección frente a ciertos rasgos de su rostro que les provocaban más inseguridad: vello facial, ortodoncia, acné, etc. Muchos han desarrollado una ansiedad social por el miedo a tener que mostrarse tal y como son frente a otras personas.

Sin embargo, a pesar de que los jóvenes son los más propensos a sufrirlo, no es exclusivo de ellos también pueden sufrirlo cualquier persona adulta que presente mayor número de inseguridades:

  • Personas con hipocondría y, por tanto, con exceso de preocupación por su salud.
  • Individuos con antecedentes de trastorno de ansiedad, incluyendo la agorafobia, fobia social, fobias específicas, ataques de pánico o ansiedad generalizada.
  • Personas tímidas con complejos físicos, como en el trastorno dismórfico corporal.

¿Qué consejos podemos dar a nuestros pacientes?

  • Intentar romper con la asociación de que mascarilla es igual a seguridad. Hacedles confiar en las vacunas y en la distancia social e interpersonal.
  • Realizar una lista de situaciones que se detectan como incómodas para la persona (de menor a mayor grado) e ir enfrentándose a ellas de las más sencillas a las más complejas.
  • Quitarse la mascarilla de manera progresiva tanto en tiempo como en los lugares.
  • Comenzar a quitarla en pequeños grupos en los que se sienta cómodo.
  • Comenzar saliendo a la calle sin mascarilla por lugares poco frecuentados y poco a poco ir ampliándolo a lugares un poco más aglomerados.
  • Darse el tiempo que uno necesite.
  • Hacerles valorar los beneficios de no llevarla como puede ser mejor respiración, mejor visión, menor calor y mejor manera de mostrar nuestras emociones.

¿Cuándo acudir a un especialista?

  • En el momento que se vea que este miedo le incapacita a realizar con normalidad sus actividades básicas de la vida diaria y la situación le sobrepase.
  • Cuando las emociones que nos genera son tan desagradables que no las sabemos controlar.

En estas situaciones es el momento de pedir ayuda a su médico de familia para manejarlo o considerar la opción de poder derivar a un psicólogo si el paciente lo necesita para realizar terapias cognitivo-conductuales (controlar esos pensamientos irracionales y enfrentar las conductas de evitación). La terapia será muy diferente según si el origen es miedo al contagio o miedo a la exposición social.

Es importante aprender y trabajar herramientas para afrontar los cambios y enfrentarse a sus miedos. Y trabajar la seguridad, la autoestima y aceptarse tal y como uno es.

BIBLIOGRAFÍA

Para realizar esta sesión me he basado en numerosos artículos periodísticos que han sido publicados en portales web como ABC, El Diario y EfeSalud. No es un tema aún tratado por ningún portal científico médico pero me pareció interesante poder tratarlo en nuestra web de Docencia ya que opino que puede llegar a ser un motivo de consulta muy frecuente en el futuro.

Medicina Personalizada

La medicina personalizada está en auge y, tarde o temprano llegará a nuestras consultas. Por esto, hemos aprovechado la sesión de esta semana para conocer más a fondo este concepto, sus potenciales beneficios, aplicación actual y todavía patentes limitaciones.

Desde Docencia Rafalafena, no dudamos del papel que jugará en la medicina del futuro ni en campos muy concretos de actuación actual (oncología…), sin embargo somos prudentes en la generalización de su uso e implementación en la atención primaria. Creemos que los recursos deberían ir dirigidos a medidas que sí han demostrado tener beneficio sobre la calidad de vida y la salud de nuestros pacientes como son la actuación sobre los determinantes de salud y la aplicación del principio de justicia.

Os invitamos a leer la sesión y a que comentéis con nosotros vuestras experiencias con los TGDC en la consulta y vestras opiniones y reflexiones al respecto.

Sesión de despedida

La entrada de este viernes la queríamos dedicar a algo un poco diferente a lo habitual. Y es que Marta Ramos y Patri Cantos, las R4 de este centro de salud, acabamos nuestros cuatro años de residencia y nos toca despedirnos.

Queríamos expresar la enorme suerte que ha sido para nosotras formarnos en un centro con un equipo como el que hay en Rafalafena: tanto tutores, como colaboradores docentes y el resto de residentes, con los que formamos una gran familia.

Me gustaría destacar a mi tutora, Mª José Monedero, a la que admiro en el sentido más amplio de la palabra. Es una persona con un compromiso docente y profesional admirable y me ha enseñado tantas cosas que no cabrían en una entrada, pero sobre todo me ha enseñado la entrega que requiere nuestra profesión, ha fomentado mi espíritu crítico y ha sabido transmitirme el amor por nuestra especialidad. También me gustaría recalcar a una persona que ha tenido un papel muy importante en mi residencia, en especial este último año, que es Elena Carrasco, a la que tengo como referente tanto a nivel profesional como personal. He tenido la suerte de poder aprender también de ella como médica de familia y de su calidad humana, que es excepcional.

Solo tengo buenas palabras para mi tutor, Manuel Batalla, quien me ha contagiado su entusiasmo por la medicina de familia, su cariño con los pacientes y su dedicación en todo lo que hace. Desde los días que he estado compartiendo consulta con él en el centro de salud hasta los días que he estado «rodando por el hospital» he sentido su apoyo. 

También queríamos agradecer al resto de residentes del centro porque son unas compañeras de viaje inigualables y de las que también hemos aprendido y disfrutado.

Aunque estamos algo tristes porque esta sea nuestra última entrada como residentes en esta web, nos vamos contentas por todo lo aprendido y porque sabemos que siempre tendremos un hueco en esta gran familia de Docencia Rafalafena.

Solo nos queda decir: gracias, gracias y gracias.

LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE EN LA PRÁCTICA MÉDICA

La entrada de este viernes es de un tema al que, dado que no es estrictamente clínico, le dedicamos poco esfuerzo a pesar de las múltiples evidencias de su importancia en la práctica habitual y en la relación médico-paciente: el lenguaje.

Recientemente se han publicado varios artículos en este sentido, uno en el número de diciembre de AMF y otro en abril de este año en el British Medical Journal, referenciados al final en la bibliografía, de los que me ha parecido interesante realizar un resumen que espero sea de utilidad.

El lenguaje es un vehículo para compartir conocimiento y un medio para expresar y comunicar nuestros valores a otros. En el contexto médico, el lenguaje tiene una función más allá de transmitir información entre el paciente y el profesional sanitario, ya que además tiene el potencial de dar forma a la relación terapéutica. La forma en la que nos expresamos y la utilización de ciertas frases o palabras pueden afectar a la manera en la que el paciente ve su salud y su enfermedad, reflejar las percepciones y prejuicios del profesional sanitario sobre sus pacientes e influenciar el cuidado médico y los tratamientos ofrecidos. Además, no solo es importante el lenguaje que utilizamos con nuestros pacientes, sino también con nuestros compañeros de profesión, ya que el lenguaje en el contexto sanitario también tiene una gran influencia en la forma en la que pensamos, hablamos y actuamos, pudiendo perpetuar sesgos y prejuicios integrados en el imaginario colectivo que nos influyen negativamente.

Hay múltiples estudios que avalan la importancia del lenguaje en el acto médico, mostrando un gran impacto positivo en cuanto a la toma de decisiones compartidas y mejorando la confianza y la relación médico-paciente. Pese a que el uso de lenguaje despectivo o humillante que históricamente se había utilizado ya es casi universalmente reconocido como inaceptable, el uso de lenguaje que menosprecia, pone en duda o es culpabilizador continúa a la orden del día y se utiliza de forma muy común, tanto verbalmente como al escribir en la historia clínica.

Sería prácticamente imposible crear una lista de todas las palabras o frases potencialmente dañinas en el contexto médico, pero sí podemos poner ejemplos muy frecuentes en la práctica clínica que los pacientes han señalado como negativo o que están descritos en la literatura.

Lenguaje que pone en duda al paciente

Algunas expresiones usadas de forma muy frecuente en la práctica clínica proyectan implícitamente una sombra de duda sobre la experiencia del paciente o infiere cierto grado de petulancia. Algunos ejemplos:

  • La palabra “queja”. Por ejemplo: el paciente se queja de dolor abdominal. Esa palabra tiene una connotación negativa.
    • Alternativas: las palabras problema o preocupación sugieren más comprensión y empatía por el relato del paciente.
  • En las historias clínicas en ocasiones utilizamos lenguaje que cuestiona la autenticidad de los síntomas del paciente. Por ejemplo, a menudo traducimos la ausencia de síntomas o hábitos como que el paciente “niega”. Por ejemplo: “el paciente niega consumo de tóxicos”, “el paciente niega fiebre”. Negar es rechazar admitir la verdad o la existencia de algo, y el término puede insinuar falta de confianza.
    • En un estudio en el que se examinaron las reacciones de los pacientes a informes y notas evolutivas, éstos respondieron negativamente al lenguaje que cuestiona la validez de sus experiencias. Un paciente fijo: “yo no negé esas cosas. Dije que no las sentía. Es completamente diferente. El lenguaje importa”.
    • Otro ejemplo, escribir “el paciente refiere que su dolor es de intensidad 10/10”, en lugar de “el paciente experimenta un dolor de intensidad 10/10. Esto implica cierto grado de desconfianza.
    • Esto no quiere decir que en ciertas ocasiones en las que conocemos bien a un paciente, o una exploración complementaria contradice algo que el paciente ha afirmado (por ejemplo, el paciente afirma no consumir tóxicos, pero en el examen toxicológico sale positiva alguna sustancia), puede ser apropiado utilizar lenguaje que exprese escepticismo. No obstante, este tipo de términos se utilizan con muchísima frecuencia en situaciones en las que no hay una base razonable para tener dudas, probablemente en relación con un mal hábito más que por escepticismo per se.
    • Además, es curioso el contraste del lenguaje utilizado para describir la experiencia o los síntomas que relata el paciente con respecto al que utilizamos para describir nuestras observaciones, que solemos describir como “observamos”, “encontramos”, “impresiona de” etc. Por ejemplo, nunca decimos: “el doctor refiere no haber auscultado soplos”.

Lenguaje que posiciona al paciente como parte pasiva o infantil

Gran parte del lenguaje que utilizamos en la práctica clínica posiciona al paciente como objeto de las acciones del profesional, confiriéndole pasividad a la vez que enfatizamos la posición de poder del médico. Por ejemplo, los médicos “aceptan un caso” o “envían al paciente a casa”.

Este tipo de lenguaje se utiliza muy frecuentemente y es muy clarificador en condiciones como la diabetes. Hay cierto autoritarismo en decir, por ejemplo, que los pacientes no tienen permitido comer cierto tipo de alimentos porque lo ha dicho su médico. Esto hace que, aunque algunos puedan encontrar este tipo de lenguaje frustrante y molesto, otros adoptan una narrativa infantil, describiendo el efecto como ser “desobediente” o “haberse portado bien” o afirmando que van a ser “regañados” por el médico.

Las palabras “cumplimento” o “no cumplimento” (en relación con la toma de la medicación) reflejan también autoritarismo, sugiriendo que el paciente debe obedecer y cumplir con las recomendaciones del médico. Los pacientes que han sido catalogados en la historia clínica como “no cumplidores del tratamiento” no sienten que esto refleje la realidad de sus circunstancias y prefieren el término adherencia, que se sugiere como una alternativa y refuerza la visión de la toma compartida de decisiones buscando un objetivo común.

Lenguaje que culpabiliza a los pacientes

Otra categoría problemática en cuanto al uso del lenguaje en la práctica clínica diaria es la que implícitamente culpabiliza al paciente de sus malos resultados.

Siguiendo con el ejemplo de la diabetes, los pacientes también encuentran estigmatizante el uso de “diabético mal controlado”, sintiéndose juzgados. Algunos pacientes van a tener dificultades para manejar su condición por circunstancias ajenas a su control.

Otro ejemplo en el que este tipo de lenguaje se suele utilizar es en el abuso de sustancias. Por ejemplo, en un estudio se comparó una viñeta en la que ponía en un bocadillo “consumidor de tóxicos” vs “paciente que tiene un trastorno de abuso de sustancias” y encontraron que cuando se utilizaba el primero los profesionales sanitarios estaban de acuerdo en que el paciente era culpable y se deberían tomar medidas punitivas.

Otro ejemplo frecuente es el de utilizar términos como “gordo” u “obeso” para dirigirnos o describir en la historia clínica a nuestros pacientes. Los participantes de un estudio consideran dicho lenguaje culpabilizar e indeseable y un 19% refería que evitaría futuras consultas médicas al sentirse estigmatizados por su médico.

En otro estudio comparó el uso de lenguaje neutral con lenguaje que responsabiliza al paciente (el paciente no tolera la mascarilla de la ventilación mecánica vs el paciente rechaza la mascarilla de ventilación) se vio que los profesionales que utilizaban el lenguaje no neutral se asociaban con actitudes negativas hacia dicho paciente, con un menor seguimiento y una menor prescripción de analgesia.

Deberíamos evitar lenguaje que insinúe, aunque sea de forma sutil, que el paciente es responsable de los malos resultados en su salud.

Aunque hay múltiples estudios que aportan evidencia al respecto de cómo el uso del lenguaje apropiado puede mejorar la relación médico-paciente y la toma de decisiones compartidas, sería interesante realizar más estudios en el futuro que relacionen este hecho con un mejor control de condiciones crónicas como la diabetes.

Conclusiones

Gran parte del lenguaje y los ejemplos de términos expuestos en esta entrada están muy interiorizadas en nuestra práctica clínica habitual y los utilizamos casi sin pensarlo. Sin embargo, hay suficiente evidencia como para considerar este lenguaje ya obsoleto y dañino para la relación médico-paciente.

Cambiar nuestro lenguaje para facilitar la confianza, equilibrar la relación de poder y la toma de decisiones de compartidas no tiene perjuicios para los pacientes y es un paso importante y con un impacto muy positivo para promover relaciones terapéuticas basadas en la confianza.

Bibliografía:

  • Caitríona, C., Fritz, Z. (2022). Presenting complaint. Use of language that disempowers patients. British Medical Journal. 377: e066720. doi: 10.1136/bmj-2021-066720
  • Serrano Morón P., Sánchez-Gamborino del Río E., Revuelta Lucas I. (2021) “Niega fiebre”: una historia de respeto. AMF. 17(11); 644-652.

Medicina Narrativa

Hoy hemos realizado en el centro una sesión sobre medicina narrativa, una herramienta que nos puede
ayudar a implementar nuestras capacidades y cualidades ayudándonos a reflexionar sobre los
sentimientos, acciones y reacciones tanto de los pacientes como nuestras.

Espero que os resulte útil y que os resulte enriquecedora.

Retomamos las sesiones presenciales

Buenos días a todos y feliz semana, hoy hemos retomado la presencialidad en las sesiones y lo hemos hecho repitiendo uno de los temas sobre los que habíamos reflexionado en pequeño grupo y que hoy se ha hecho extensiva a todo el equipo del centro: la situación de últimos días.

Además, he aprovechado para añadir algunas reflexiones y nuevos puntos de vista que me han surgido tras la lectura de varios de libros (que podéis encontrar al final de la presentación) y que, si a finales de enero me los propuso mi tutora como complementarios a mi formación, ahora soy yo la que las recomiendo y, no solo a aquellos que tengan interés en los cuidados paliativos sinó a todo médico que crea que su profesión va más allá del puero conocimiento la técnica.

Recordad que la muerte forma parte de la vida y, que aunque en nuestra sociedad intentemos vivir de espaldas a ella, tarde o temprano llegará y nuestros pacientes necesitarán de un médico que les acompañe y les ayude a aceptar este proceso. Deberemos estar preparados.

Doctor/a tengo que contarle algo y no se cómo hacerlo …

El caso web con el que empezamos esta semana y el mes de Marzo es un poco distinto a los que solemos realizar. En esta ocasión no existe una respuesta correcta y otra incorrecta. Es un caso en el que vamos a reflexionar más sobre la forma de comunicarnos con el paciente y no tanto en su posible diagnóstico y tratamiento. Así que vamos allá…

Acude a nuestra consulta Ángeles, una mujer de 65 años, que nos comenta que lleva un par de meses con un dolor de la rodilla derecha que le impide realizar cualquier tipo de ejercicio físico. Cuando exploramos a la paciente observamos que presenta un gran hematoma en el muslo derecho. Al preguntar a la paciente qué le ha ocurrido la vemos dudar mucho sobre su respuesta y acaba diciéndonos que se dio un golpe al salir de la ducha el otro día. Ante nuestra sospecha decidimos preguntar a la paciente cómo están yendo las cosas en casa, si ha sucedido algo en su vida últimamente que le preocupe, si tiene algún problema con su pareja, con sus hijos o con alguien de su familia o trabajo. La paciente al realizarle estas preguntas al inicio duda, nos comenta que tiene algo que decirnos pero que no sabe cómo hacerlo. Tras animar a la paciente a contarnos lo que le ocurre, al final acaba reconociéndonos que su marido tiene mucho carácter y que últimamente las discusiones han ido a más llegando a empujarla en varias ocasiones, pero nos comenta que es normal que últimamente está muy estresado por el trabajo y que debido a ello en las discusiones se pone más nervioso de lo normal, pero que es buena persona, además siempre se arrepiente y lo arreglan rápido.

1- ¿Qué opinas que le puede estar ocurriendo a Ángeles?

2- ¿ En qué fase del cambio crees que se encuentra la paciente (precontemplación, contemplación, preparación para la acción, acción, mantenimiento o recaída)?

3- ¿Qué le dirías a la paciente tras lo que nos acaba de contar? ¿Y qué es aquello que no le dirías?

4- ¿Conoces que partes se suelen rellenar según si la paciente se decide o no a denunciar?

*Para realizar este caso web me he basado en un taller que nos realizaron hace poco en el COMCAS. Me parece muy interesante aprender y dominar las técnicas de comunicación en estas situaciones en las que muchas veces no sabemos cuál es la mejor manera de actuar.

Espero que os guste y que tengáis un muy buen inicio de semana. Un saludo!