Recomendación literaria en tiempos de coronavirus: LA PESTE

A propósito de la pandemia causada por el Sars-Cov-2, en Docencia Rafalafena hemos querido rescatar un clásico como La peste, de Albert Camus. Nos propusimos el ejercicio de leer el libro y redactar entre todas una serie de reflexiones, intentando establecer paralelismos ( o no) entre lo que se describe en la novela y la situación por la que hemos pasado. Este es el resultado, que esperamos os resulte interesante:

La novela, publicada en 1947, narra los estragos de una epidemia de peste que azota Orán, y que conlleva la imposición de un estricto aislamiento que saca a relucir lo mejor y lo peor de la población. En este sentido, resulta interesante reflexionar sobre los evidentes paralelismos con la situación que hemos vivido los últimos meses.

Ciertos comportamientos descritos en la obra se han visto reflejados en la realidad reciente: el acúmulo de bienes desmedido, el despunte de un individualismo carente de sentido moral, la lentitud de la sociedad para apreciar la gravedad de la situación y la dificultad para adaptar el modo de vida a las exigencias que requiere la pandemia. Todo ello acompañado de sentimientos de miedo, angustia, incertidumbre, desasosiego o angustia ante lo desconocido

Estas coincidencias nos han llevado a reflexionar sobre cómo las situaciones límite implican la aparición de un patrón de conducta que se repite a lo largo de la historia del mundo occidental. Parece que algunas personas, independientemente de lugar y época, reaccionan ante las emergencias que amenazan su vida de forma individualista y llevando a cabo cualquier acción que garantice su propia supervivencia. Sin embargo, y aunque esos casos aislados tienen mucha más repercusión mediática, el grueso de la sociedad termina por tener conciencia colectiva y actúa pensando en el bien común.

También resulta interesante destacar la figura del protagonista de la novela, con quién nos hemos sentido identificadas en muchas ocasiones. Se trata de un personaje (médico) que se ve abrumado por la realidad, que ha de tomar cierta distancia emocional respecto al sufrimiento que le rodea. Se ve en la obligación de mantener su trabajo con la máxima intensidad, de forma mecánica, sin poder pararse a pensar en cómo le hace sentir todo lo que está pasado. Creo que esta ha sido la situación de muchos de los profesionales sanitarios que han estado en primera línea durante la pandemia del COVID.

El protagonista habla de un sentimiento de abstracción casi como una despersonalización que muchos de nosotros hemos sentido. La sensación de estar sin ser y tener la mente focalizada a la vez que perdida. Viviendo, además, una experiencia paralela como sanitarios a la del resto de la población. La información (o el exceso de ella) nos ha atiborrado hasta la extenuación.

Durante la crisis sanitaria hemos vivido situaciones de agotamiento físico, de miedo al contagio, de preocupación acerca de seres queridos y compañeros, de incertidumbre sobre cómo gestionar el día a día… Además, se ha dado notoriedad mediática a casos aislados en los que se ha actuado de forma irresponsable y egoísta. Sin embargo, también pensamos que la crisis sanitaria ha sacado lo mejor de la sociedad como colectivo. Recordamos las iniciativas ciudadanas de acompañamiento a enfermos y familiares, de apoyo entre profesionales, el apoyo desinteresado a colectivos más vulnerables…

Asimismo, podemos extraer de la novela ciertas advertencias como son el riesgo de “acostumbrarnos” a este estado de alerta, perder el miedo y bajar la guardia olvidando o descuidando las medidas de prevención que han demostrado ser de gran importancia en evitar la propagación de las pandemias, o el riesgo de centrarnos en cifras y dejar de ver a las personas que hay detrás de cada uno de los fallecidos o curados.

En conclusión, nos quedamos con esta reflexión del autor, que invita a pensar que hasta de las situaciones más desagradables puede extraerse un aprendizaje:

“La intención del narrador no es, sin embargo, dar a estas formaciones sanitarias más importancia de la que tuvieron. De hallarse en su lugar, es seguro que muchos cederían hoy a la tentación de exagerar su papel. Pero el narrador está casi tentado de creer que, dando demasiada importancia a las acciones hermosas, se acaba rindiendo un homenaje indirecto, pero eficaz, al mal. Pues entonces se permite suponer que, si esas buenas acciones no tienen precio, es porque son raras y porque la maldad y la indiferencia son más frecuentes en los actos de los hombres. Es un parecer que el narrador no comparte. El mal que hay en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia y la buena voluntad puede hacer tantos estragos como la maldad, si no es iluminada. Los hombres son, más bien, buenos que malos, y, ciertamente, la cuestión no está ahí. Pero ignoran más o menos, y eso es lo que se llama virtud o vicio, siendo el vicio más desesperante el de la ignorancia que cree saber todo y se estima entonces autorizada para matar. El alma del criminal es ciega y no hay verdadera bondad ni amor hermoso sin toda la clarividencia posible.”

Por todo ello os invitamos a descubrir o releer esta fantástica novela y a compartir vuestras reflexiones al respecto.

Entrada realizada por Elena Carrasco, Patricia Cantos y Marta Frau. Tuteladas por MJ Monedero

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5 de mayo: día internacional de la higiene de manos

¿Cuántos de vosotros conocíais la existencia de un día dedicado a la higiene de manos? Pues sí, desde el 2009 la OMS ha puesto en marcha esta jornada para recordarnos a todos la importancia de este gesto. Y qué mejor momento que ahora, cuando el coronavirus campa a sus anchas entre nosotros y la higiene es más que tendencia con geles hidroalcohólicos a precio de oro y mascarillas y guantes que se convierten en objeto de deseo generando hasta listas de espera para hacerse con ellos.

Sin embargo, todavía hay quién duda que con una pizca de agua y jabón podamos hacer frente a algunas de las grandes amenazas de este siglo, pues bien, resulta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la higiene de manos como la principal medida para reducir las infecciones asociadas a la atención sanitaria, por lo que la promueve como prioritaria dentro de sus iniciativas para mejorar la seguridad de los pacientes. Y tampoco hay que olvidar su papel en la prevención de enfermedades infecto-contagiosas en el ámbito extrasanitario.  Además, es una actividad costo-efectiva y estas, en sanidad, siempre escasean.

Aprovechando la efeméride, me ha parecido buena idea proponeros una reflexión sobre las medidas higiénicas que todos estamos extremando en esta época y que nos planteemos si merecería la pena mantenerlas en un futuro, tanto para protección de los pacientes como de nosotros mismos o nuestro entorno. Os pongo un ejemplo, o varios, en los últimos meses se han creado decenas de decálogos e infografías sobre medidas para evitar contagios, recomendadas para profesionales sanitarios tales como cambiarnos la ropa al llegar al puesto de trabajo, ducharse al finalizar la jornada, trabajar con el pelo recogido, facilitar mascarillas a los pacientes con clínica respiratoria y hasta nos recuerdan que nos abstengamos de acudir al centro de salud si estamos enfermos (porque sí, los médicos también enfermamos y sí, también somos vectores de contagio). Y me pregunto y os pregunto, ¿acaso el coronavirus es el único agente infeccioso con el que tratamos? Es verdad que su tasa de mortalidad y contagio parece mayor a otras infecciones con las que lidiamos pero, aunque nos cueste un poco de nuestra comodidad las medidas higiénicas sí han demostrado ser efectivas en la prevención y están a nuestro alcance.

Antes de despedirme solo me queda hacer un pequeño inciso, aunque estemos haciendo medicina de emergencia, seguimos teniendo la misión de educar a los pacientes en la prevención y promoción de la salud, como reza el lema de este día: LA SALUD ESTÁ EN TUS MANOS (y por qué no, en las de nuestros pacientes).

Memorias de una pandemia

Tengo marcada en mi agenda con una cara sonriente el día que iba a incorporarme al centro de Salud, el 17 de marzo. Soy de esas personas que piensa mucho las cosas antes de que pasen. Quería llevar algo de almuerzo para todos y repartir abrazos y sonrisas a raudales.

Sobra decir que nada fue así. Me incorporé junto con los primeros cambios, las dudas y, por qué no decirlo, el miedo. Toda la dinámica conocida cambió de la mano de los diferentes protocolos que iban floreciendo. Vinieron el resto de residentes y todos a una nos organizamos para hacer la mejor contención posible.

Y creo que eso lo estamos haciendo muy bien. Los pacientes nos llaman con sus inquietudes y demandas. Casi siempre podemos resolverlo en la distancia. Nos surgen dudas, muchas dudas… el manejo de la incertidumbre está llegando a su máximo nivel en estos momentos.

Admiro la capacidad de adaptación de las personas que me rodean, su superación diaria y el sacrificio que probablemente nadie les vaya a reconocer. Disfruto de un trabajo en equipo que nace del corazón y de la responsabilidad individual para con esta situación tan cruel. Si bien es cierto que todos nadamos en la ambivalencia de la gratitud de las 20:00 y del resentimiento por no disponer de los medios para hacerlo con garantías.

Vuelvo a casa con un miedo que no me representa pero que no sé esquivar; con las calles vacías, el silencio, las mascarillas por doquier… He guardado el termómetro porque empezaba a obsesionarme y tengo una sensación de colapso mental que me impide concentrarme muchos ratos.

Siento una rabia contenida casi todo el tiempo y mucha inquietud. Inquietud por los míos a los que hace ya 4 semanas que no toco, inquietud por mis compañeros porque la probabilidad no hace excepciones e inquietud por mis pacientes. Sé que prácticamente todos los que hayan presentado clínica respiratoria están en seguimiento. ¿Pero los demás? Tenemos muchos deberes pendientes.

Pero también me invaden cosas bonitas: familiares con los que no tenía casi contacto, amistades que vuelven, tiempo para invertirme y rehacer mis prioridades. Todos saldremos diferentes de este confinamiento, yo espero saber respetarme más.

Y en este momento más que nunca, pese a que a veces no se nos valore, me siento muy orgullosa de ser residente de Medicina Familiar y Comunitaria.

Documentos COVID- 19 (5): INMUNIDAD DE REBAÑO

En tiempos de pandemia asistimos todos a un extraño fenómeno en los medios de comunicación, nunca hasta ahora se ha reclamado la presencia de tanto científico en las tertulias de radio, magazines televisivos o informativos especiales, pues bien, entre teorías y explicaciones destaca un concepto que se repite una y otra vez: la inmunidad de rebaño. A qué hace referencia y qué relación tiene con el COVID-19 es el objetivo de la entrada de hoy.

La inmunidad de grupo (comunitaria o de rebaño) hace referencia a la protección indirecta proporcionada a los individuos susceptibles por aquellos que son inmunes a un determinado patógeno, ya sea mediante la vacunación o por haber padecido la enfermedad, se produce por el efecto cortafuegos que estos generan, ya que cambian las dinámicas de transmisibilidad del agente infeccioso al dificultar su propagación. Para alcanzar esta inmunidad de rebaño se necesita un porcentaje determinado de la población que haya generado inmunidad y que depende del número básico de reproducción o R0 (número de casos secundarios que genera un individuo infeccioso si el resto de la población fuera susceptible), así, R0 depende de cada patógeno y como más pequeño sea, menor porcentaje de inmunizados serían suficientes para proteger al resto de la población.

Llegar a la inmunidad de grupo, ¿puede ser una estrategia para paliar la pandemia por covid-19? Actualmente no disponemos de una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2, por lo tanto, la única manera de adquirir una inmunidad de rebaño sería dejando evolucionar la infección libremente (puede ser, como se ha propuesto en algunos países, que se proteja a los grupos de mayor riesgo) pues bien, con los datos oficiales publicados hasta ahora, en España necesitaríamos que un 80% de la población adquiriera la enfermedad para asegurar protección indirecta, esto supone que más de 37 millones de personas enfermaran y superaran la enfermedad y, si atendemos a los datos proporcionados por el ministerio de Sanidad y le otorgamos al coronavirus una letalidad del 6.3%, antes de alcanzar la preciada inmunidad de grupo morirían 237.000 personas.

Sin embargo, estamos ante un virus hasta ahora desconocido, sobre el que no tenemos más que 5 o 6 meses de experiencia en investigaciones a la carrera para conseguir tratamientos, vacunas o crear algoritmos y patrones matemáticos que nos permitan hacer inferencias del comportamiento de la infección y poder plantear la mejor estrategia para combatirla. Por esto, creo que deberíamos ser cautos, por ahora desconocemos el número real de infectados y, por tanto, no tenemos ni una tasa de mortalidad ni un número básico de reproducción “reales”. Por otro lado, si atendemos a los datos oficiales, todavía estaríamos muy lejos de llegar a estar protegidos por la comunidad y esto nos costaría tiempo y vidas. Es precisamente por ello que las estrategias de salud pública más seguidas por los gobiernos y recomendadas por la OMS van encaminadas al distanciamiento social esperando que más pronto que tarde, aparezca la vacuna que, sin poner en riesgo a un número indecente de individuos nos proporcione la ansiada INMUNIDAD DE REBAÑO.

Fuentes consultadas

Estudio del Síndrome Constitucional en atención primaria

Tras el parón navideño, inicamos el año con una sesión presencial sobre el Sídrome Constitucional, con la que además de repasar el proceso diagnóstico, reflexionamos sobre la idoneidad del Médico de Familia para inicar el estudio del mismo.

Espero que os resulte de utilidad

El elefante en la sala. Hablemos del desagüe

El pasado 4 de Octubre tuve el inmenso placer y honra, gracias a la SOVAMFIC, de compartir espacio de debate con uno de los Médicos de Familia más admirados y leídos por mí, Juan Simó. En la ponencia acerca de “Las reivindicaciones para la mejora de la Atención Primaria” Juan trató, entre otras cosas, de un aspecto que posteriormente ha plasmado esta semana en un artículo en su blog personal, titulado muy elocuentemente “Dispositivos de urgencia, ¿dispositivos de desagüe?”.

Personalmente he de decir que de las múltiples cuestiones, temas y reflexiones que se abordaron en el congreso valenciano, el asunto del “desagüe” fue el que más me impactó, por su atino y buscada polémica a la hora de plantear el problema de fondo. Para ello, Simó nos presenta, como es habitual en él, una serie de datos en relación con la atención sanitaria. Las primeras cifras observadas hacen referencia al número exponencial de personal sanitario dedicado a las urgencias hospitalarias a lo largo de los últimos 10 años, que no guarda relación con el aumento de población del país. El segundo dato es la subida de las atenciones de urgencias de manera general y desglosado según éstas se desarrollen en el ámbito hospitalario o en la atención primaria. Al respecto, se observa un claro aumento de ambas, disparándose en favor de las urgencias extrahospitalarias, sobretodo en los últimos 7 años. Todo ello, sin una relación con el aumento de la población.

Es en el posterior gráfico cuando se da cuenta de la gravedad del asunto al cotejar las atenciones urgentes en atención primaria con respecto al resto atenciones en dicho ámbito, independientemente del o la profesional que la haya realizado (enfermería, medicina, pediatría…), existiendo un aumento tres veces mayor en favor de las primeras respecto al equipo “de cupo” que llamaríamos.

Todo esto se sucede mientras el personal médico en AP incluso disminuía durante unos (!) y mientras los gestores y gestoras, así como el personal que debiera dirigir el ámbito de la Atención Primaria se pierde en la llamada “rotonda” sin fin, como metáfora del callejón sin salida en la cual parece encontrarse nuestra especialidad.

Como opinión personal, decir que, pese a la polémica de las palabras y expresiones elegidas por el autor, me parece que son del todo adecuadas como ilustración de la realidad que vivimos. En un tiempo en que la AP se caracteriza por la precariedad y la temporalidad (como expliqué en dicho congreso junto a Juan), por la pérdida de la atención longitudinal y personal a nuestra población y por la saturación y desbordamiento de ciertos servicios, no es de extrañar que cada vez más gente opte por acudir a los servicios de urgencias, ya sean hospitalarios como extra-hospitalarios. Ya pueden existir campañas y eventos para abordar “el uso responsable” de los servicios sanitarios por parte de la población, que mientras el problema de fondo no presente alguna solución, no podemos juzgar a la gente que acaba perdiéndose por la cañería del sistema sanitario español.

 

PD: En este post-25N prosigo con mi lista de grupos femeninos “de cabecera”, esta vez con un magnífico cuarteto de madrileñas de inspiración Riot Grrrrl y su maravilloso vídeo de su tema “Obey”.

El tiempo de la almendra

Suena un tintineo desagradablemente familiar. Son las siete menos veinte de la mañana. Thelma y Louise se acercan, curiosas y felices pareciendo desconocer la hora que es, a darnos los buenos días. Nos levantamos de la cama. La rutina está previamente establecida. Una va con las perras a dar un breve paseo por la tenue luz de la mañana. El otro se mete en la ducha y prepara el desayuno habitual de entre semana. “¿No será momento de cambiarlo?”, te preguntas. “Quizás mañana”. Tras comprobar, otro día más, que tal vez fuese mejor salir de entre las sábanas unos diez minutos antes y no acicalarse en modo bólido, te despides de tu pareja y de las perras hasta la tarde y te dispones a ir a trabajar.

Aunque pueda parecer “otro día más en la oficina”, hoy algo se nota diferente en el ambiente. El recorrido, previamente visualizado en la aplicación del móvil y planificado en tiempo, es diferente en el día de hoy. Empiezas por una carretera nacional, pero la cosa cambia posteriormente. Abandonas la costa, nos vamos hacia el interior por un puerto de montaña, tantas veces subido en dos ruedas. Cómodamente llegas al destino: “Bien. Al final, apurando los minutos y segundos de sueño, llego en hora”, te dices a ti mismo. Es el centro de salud del que va a depender el consultorio donde a partir de hoy vas a realizar tu labor médica. Un centro amplio, algo anticuado, pero muy funcional y con todos los servicios para la ciudadanía. Conoces a los compañeros y compañeras. “Bien, parecen todas muy majas y majos”. Te tomas el segundo café del día. La Jefa de Zona Básica te explica la idiosincrasia de la zona y un poco la manera de funcionar. Después de una breve conversación en tono distendido, vuelta al coche. Aún quedan 20 minutos hasta llegar al consultorio y ya llevas 40 minutos anteriormente. “No importa, la carretera está muy bien”, te autoconvences.

Como muchos otros en los que has estado, el consultorio es una estancia propia del ayuntamiento. Haces alguna reflexión sobre el republicanismo cívico que destila este hecho, mientras sonríes para ti. La estancia de la consulta no está mal: una habitación amplia, con una distribución racional y sin mucho “ruido” ambiental. Te gusta. “Ufff, con esto vamos a tener problemas”. La silla es una de esas tragedias del mobiliario de la administración que todavía persisten en el imaginario del colectivo médico allá por donde fueres. Le restas importancia, “una silla propia pagada de tu bolsillo tampoco es tan cara”. “Además, ahora que voy a estar más tiempo aquí, me sale a cuenta”, añades para tus adentros.

Es en ese preciso instante en que acabas de caer en la importancia del día de hoy: es el primer día de abandono, aunque sea temporalmente, de la sensación de precariedad laboral y gestión de tu propia vida laboral que has tenido tras terminar la residencia. Cuestiones que habías dejado aparcadas como el derecho a vacaciones regladas, el derecho a la baja médica sin la preocupación de si cada día que no pudieses trabajar no lo cobraras, etc… Pero no solamente te venían a la cabeza los derechos. Dos palabras resonaban en fondo de la cabeza: “Longitudinalidad y cercanía”. Eso en lo que se basaba tu aprendizaje como personal sanitario especializado en Medicina Familiar y Comunitaria, por fin, se materializaba.

Y un día, con el tiempo de recogida de la almendra, hito destacado en tu lugar de trabajo actual, se produce el hecho tanto tiempo ansiado. En la pantalla del ordenador, tras el nombre del o la paciente en cuestión y de su número de teléfono, aparece: “Metge: Carlos Navarro Cueva”. Sonríes de nuevo, por fin ese eres tú.

Congresos, reflexiones, Málaga 2019 y Valencia 2020

En  Noviembre de 2017 escribí una entrada en esta misma web a propósito de los Congresos diferentes (https://rafalafena.wordpress.com/2017/11/26/congresos-diferentes/), Congresos en los no había una financiación ni participación directa de la Industria Farmacéutica y que varias Sociedades Federadas y otras organizaciones ( entre ellas la SoVamFYC) estaban organizando

Este año se dió un gran paso adelante y una gran sociedad médica, la semFYC, decidió que la organización de su Congreso Nacional iba a tener también este formato. Y con gran valentía la SAMFyC, bajo el lema ” Con la familia y la comunidad” asumió el reto y los dias 9,10 y 11 de Mayo se celebró en Málaga el citado Congreso. El Congreso ha sido todo un éxito, un éxito en participación, un éxito en organización (genial el trabajo de David Godoy y Amparo Vargas-Machuqua al frente de su estupendo Comité Organizador y Científico) , un éxito en emociones vividas y sobre todo un congreso muy esperanzador en el que de los 2500 asistentes más del 50% eran residentes

Teniendo en cuenta la gran asistencia de este colectivo, las médicas y médicos en formación, les pedí a  nuestras residentes asistentes a Málaga que redactaran, a modo de diario reflexivo, sus impresiones acerca de la experiencia vivida y estas son sus conclusiones. Leed y juzgad vosotros mismos:

  • ” Al salir de este congreso sólo podía sentir dos cosas: motivación respecto a la residencia y la especialidad que escogí hace un año y felicidad por haberla escogido”
  • ” Para mi este Congreso ha sido una experiencia más espiritual que académica. No he aprendido demasiada Medicina en si misma, pero si he alcanzado a entender mucho mejor qué es ser Médica de Familia”
  • ” He aprendido que, a veces, ayuda más quitar una pastilla, que ponerla, que a veces las palabras pueden curar o que recomendar una cierta actividad social puede hacer que todo mejore”
  • ” Otro detalle importante es que todas las personas que exponían en las diferentes sesiones eran Médicos de Familia tratando los temas desde la perspectiva de AP. No eran médicos especialistas hospitalarios hablando de cómo deberíamos trabajar”
  • ” Ha sido muy útil a nivel formativo al tener ponentes brillantes que no sólo me han enseñado cosas sobre diagnósticos o tratamientos, sino que sobre todo, me han inspirado y motivado”
  • ” Un congreso diferente, un congreso original, un congreso en el que se ha percibido mucho entusiasmo por parte de los ponentes”
  • ” Considero que el valor más importante ha sido a nivel personal, ya que he podido sentir que formo parte de un gran grupo, de una gran familia”

Y tal como dije en la entrada de 2017: Doy la enhorabuena a la Junta Directiva de  la semFYC y al Comité Organizador y Científico de Málaga 2019 por su valentía, compromiso e iniciativa porque creo personalmente que este es el camino, este es el futuro y este es el mejor legado que podemos dejar a los profesionales más jóvenes. Esperemos que en el Congreso de Valencia 2020 se pueda afianzar y consolidar esta tendencia iniciada de manera tan brillante

 

Recomendación literaria

El 23 de Abril se celebra el Día Internacional del Libro, por tanto nada más apropiado para el contenido de la sesión web de esta semana en Docencia Rafalafena que recomendar un libro, una lectura

El libro en cuestión se titula “Ser mortal” ( La medicina y lo que al final importa). Su autor es Atul Gawande, médico cirujano en Boston y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. Es un libro de lectura entretenida y amena pero que a la vez invita a reflexionar profundamente. Nos habla del envejecimiento, de la muerte, de la medicina y de las medicinas. Nos habla sobre todo de la vida.

En sus páginas podemos leer:

  • ” La gente quiere compartir sus recuerdos, transmitir su sabiduría y sus objetos personales, arreglar sus relaciones, establecer sus legados… Quieren finalizar su historia en sus propios términos. Este papel es, según los observadores, uno de los más importantes de la vida”
  • ” La presión está siempre en la misma dirección. a favor de hacer más, porque el único error que aparentemente temen cometer los clínicos, es hacer demasiado poco”
  • ” Sabemos cada vez menos sobre nuestros pacientes, pero cada vez más sobre nuestra ciencia”
  • “… Nuestra toma de decisiones en medicina ha fracasado de una forma tan espectacular que hemos llegado al extremo de infligir activamente un daño a los pacientes, antes que afrontar el tema de la mortalidad…”
  • “… las personas que habían mantenido conversaciones en profundidad con su médico sobre sus preferencias para el final de la vida tenían muchas más probabilidades de morir en paz…”
  • “… las personas que sufren una enfermedad grave, tienen otras prioridades al margen de prolongar su vida… las principales preocupaciones son evitar el sufrimiento, estar mentalmente conscientes y llegar a tener la sensación de que su vida está completa”
  • ” Lo tres principales factores de riesgo principales para sufrir una caída son un deficiente sentido del equilibrio, tomar más de cuatro medicamentos con receta médica, y la debilidad muscular”

Decía Groucho Marx ” Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”. Asi que, espero que os retireis a vuestra habitación preferida y disfruteis de la lectura de este magnífico libro

Acumetría, audiometría y otros conceptos clave

Como todos sabemos, la hipoacusia es una patología por la que consultan con mucha frecuencia nuestros pacientes. Se debe a numerosas causas: la edad (sobretodo), ototóxicos, traumas acústicos, etc. Por ello, es importante tener buenas herramientas en la consulta para poder realizar una anamnesis y estudiar correctamente el tipo de hipoacusia.

Otra patología bastante prevalente son los acúfenos. Todos sabemos que su etiología en ocasiones es desconocida porque el origen puede llegar a ser multifactorial, pero a nuestro paciente le supone una gran repercusión y estrés continuo. Por esa razón, he querido realizar un breve resumen y facilitar nuestro manejo en las consultas diarias.

La bibliografía está recogida al final del documento.

Conceptos clave en ORL