Microsesiones: las mujeres en la medicina

Buenas tardes,

Hoy hemos realizado otra microsesión para continuar con la docencia en tiempos de pandemia. Durante las últimas semanas hemos estado reflexionando sobre el papel de las mujeres en la medicina y la brecha de género que hay en nuestra profesión.

Pese a la progresiva feminización que ha tenido lugar nuestra profesión en las últimas décadas (somos mayoría en las facultades y somos más médicas que médicos en activo actualmente), seguimos siendo una minoría en algunos ámbitos como el de la investigación o la docencia. Además, sigue habiendo una brecha económica muy importante, en muchos casos debido a que son las mujeres en su mayoría las que solicitan excedencias o reducciones de jornada para hacer frente a las cargas familiares, lo que indica que no hay un reparto igualitario de los cuidados. También hay una dificultad manifiesta a la hora de acceder a puestos de poder o de liderazgo, ya que la cantidad de mujeres es muy inferior a la de hombres y esta diferencia ya no es explicable por la posterior incorporación de la mujer al mundo laboral y al mundo de la medicina.

Los datos hablan por sí solos. Y creo que debemos tener presente esta desigualdad en nuestra profesión para concienciarnos y empezar a ser conscientes de que el cambio empieza por nosotras y debemos empezar a recorrer el camino hacia la igualdad real.

Carta a los reyes magos…

Queridos Reyes Magos, me presento antes de empezar, soy Marta Frau, una residente de Medicina de Familia de segundo año en Castellón que se pone en contacto con ustedes, aprovechando la última sesión web del 2020 de este blog docente, para hacerles llegar unas cuantas peticiones para el próximo año.

  1. En primer lugar me gustaría que dejaran en cada centro de salud un poco de ALEGRÍA y ESPERANZA, en Atención Primaria llevamos unos meses trabajando incansablemente, nos estamos dejando la piel para mantener el espíritu de nuestra especialidad pese a toda la situación. Y ¿saben qué? LO ESTAMOS HACIENDO BIEN y muy a menudo nos cuesta creérnoslo, así que si pudieran ayudarme con un poquito de apoyo a los compañeros estaría más que agradecida.
  2. En segundo lugar, necesitamos más innovación y recursos para poner en marcha una nueva medicina de familia con más telemedicina sin dejar de estar presentes. Poder asegurar la longitudinalidad y accesibilidad es imprescindible para nosotros.  No queremos renunciar a ningún paciente.
  3. También me gustaría que el 2021 nos trajera mejoras en formación, con tutores de los rotatorios implicados y objetivos ajustados a nuestra especialidad (un tutor de mi centro dice que soy demasiado exigente, pero convendrán ustedes que si tengo un contrato de formación pretenda hacerlo de la mejor forma posible, ¿no creen?)
  4. Y aunque reconozco que me gustaría que podamos recuperar un poquito de NORMALIDAD y poder retomar las sesiones y la actividad como hasta hace poco, les tengo que advertir que este año tan raro también nos ha brindado nuevas oportunidades de aprender, crecer, reflexionar y buscar nuevos métodos y alternativas para hacerlo (ahora hacemos tutorías virtuales, asistimos a congresos sin salir de casa, leemos y hasta hemos publicado). Así que tráigannos MÁS GANAS y MÁS IDEAS que por aquí somos rápidas en sumarnos a proyectos interesantes.
  5. Finalmente, manden todos los abrazos y buenos deseos que este año no podremos dar personalmente a los pacientes, compañeros y familiares.

Ah, Majestades, que no se me olvide antes de despedirme, hagan el favor de viajar con todas las precauciones que, aunque ustedes sean magos,  aquí todos sabemos que lo que funciona es el lavado de manos, la mascarilla y la distancia social y no nos gustaría tener que aislarles en estas fechas en las que supongo que tendrán mucho trabajo. 

Sin querer abusar de su confianza, carguen este año sacos enteros de SALUD que ya saben que vamos un poquito justos y toda ayuda es poca. Y ustedes no se preocupen por si les he mandado mucha faena, tengan la seguridad que la que les escribe y todo el equipo pondremos también de nuestra parte.

Atentamente,

Una residente inconformista.

Lecturas recomendadas

Desde la irrupción de la pandemia por coronavirus los profesionales sanitarios nos hemos visto invadidos por multitud de artículos científicos referentes a esta tema: manifestaciones clínicas, mecanismo de acción, pruebas diagnósticas, interpretación de pruebas, tratamientos, secuelas,tec, etc, etc. Ha sido, sobre todo durante los primeros meses, como si el resto de temas se hubieran detenido y sólo existiese un único tema. Esto no es de extrañar, ya que la pandemia ha afectado profundamente a los sistemas sanitarios. En Atención Primaria, ámbito en el que trabajo, el movimiento sísmico ha sido tremendo, nuestra forma de trabajo ha cambiado en gran manera. En la primera etapa, en la que no disponíamos de pruebas diagnósticas, tuvimos que hacer una labor de contención impresionante que de no haber sido así, a buen seguro que hubiéramos asistido a un colapso de todos los hospitales/UCI y en esta segunda etapa, que ya disponemos de pruebas diagnósticas a la labor de manejo y seguimiento de todos los casos con infecciones leves y moderadas que no precisan ingreso hospitalario se une la labor de estudio y seguimiento de contactos realizando labores de vigilancia epidemiológica, actualmente conocido como “rastreo” porque los verdaderos rastreadores de la mayor parte del territorio español somos los profesionales sanitarios ( médicas y médicos de familia y profesionales de enfermería) que trabajamos en los Centros de Salud.
Para ejercer todas estas labores con dignidad ha sido necesario una actualización casi diaria de toda la bibliografía ( no siempre coincidente) que aparecía y sigue apareciendo semana tras semana

Pero en mi opinión, es importante no olvidarnos del segundo apellido de nuestra especialidad, “Comunitaria” y reflexionar y también leer sobre los aspectos comunitarios de la pandemia y sobre nuestra labor como agentes comunitarios, labor que en estos momentos es igual o incluso más importante que nuestra labor clínica
Por esto, os propongo la lectura de estos tres libros que me han parecido sumamente interesantes

1. ¿ Ya es mañana? .-Iván Krastev.– En este pequeño librito el polítologo e intelectual búlgaro expone como las cinco paradojas que la COVID-19 ha sacado a la luz respecto a la globalización, la cooperación internacional, el autoritarismo, la cohesión social y el proyecto europeo

2.Epidemiocracia.- Javier Padilla y Pedro Gullón.– Los autores intentan contestar a las preguntas ¿quién está más expuesto a enfermar durante una epidemia?, ¿quién es más vulnerable a sus consecuencias sociales?, ¿qué respuestas políticas sanitarias (y no sanitarias) tenemos para actuar frente a una crisis epidémica?, ¿qué sanidad queremos para hacer frente a las epidemias?, ¿qué transformaciones sociales nos quedan tras una crisis epidémica?

3.- Pandemocracia.- Daniel Inneraty.- En este libro, el filósofo vasco reflexiona sobre este momento excepcional de nuestra historia, una pandemia que provoca otras desigualdades y pone a prueba la solidez de nuestras democracias.

Para finalizar esta entrada extraigo uno de los párrafos de Inneraty: ” En los momentos de crisis las urgencias ponen en un primer plano a las personas prácticas, a quienes organizan y deciden, asumiendo unos riesgos que a cualquiera le sobrepasarían. Sin ser la voz más importante, creo que es necesario escuchar también a quienes hacen algo en apariencia tan poco resolutivo como interpretar lo que nos está pasando. Una teoría de la crisis no es, ni siquiera en estos momentos de prioridad y triajes, algo ocioso. Conocer y designar adecuadamente la naturaleza de la crisis es una condición necesaria para que tomemos las mejores decisiones”

Buen fin de semana y que disfruteis de vuestras lecturas

Dia internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres


El 25 de noviembre celebramos el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres. En este día se denuncia la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y también se reclaman políticas en todos los países para su erradicación.

Marian Goterris, Médica de Familia del CS Rafalena que pertenece al GdT de Atención a la Mujer de la SoVaMFiC y a la Comisión de Violencia de Género del Departamento de Salud de Castellón, ha elaborado el texto que adjuntamos y que esperamos que sea de vuestra interés

Texto

Gracias, Quino.

Ayer falleció Quino, padre de Mafalda, un personaje que desde su nacimiento se ha caracterizado por su espíritu crítico e incorformista y su visión humanista del mundo.

Desde Docencia Rafalafena queremos agradecerle haber creado un referente en el que se plasman algunos de los valores fundamentales para ser un buen médico.

Gracias, Quino.

Recomendación literaria en tiempos de coronavirus: LA PESTE

A propósito de la pandemia causada por el Sars-Cov-2, en Docencia Rafalafena hemos querido rescatar un clásico como La peste, de Albert Camus. Nos propusimos el ejercicio de leer el libro y redactar entre todas una serie de reflexiones, intentando establecer paralelismos ( o no) entre lo que se describe en la novela y la situación por la que hemos pasado. Este es el resultado, que esperamos os resulte interesante:

La novela, publicada en 1947, narra los estragos de una epidemia de peste que azota Orán, y que conlleva la imposición de un estricto aislamiento que saca a relucir lo mejor y lo peor de la población. En este sentido, resulta interesante reflexionar sobre los evidentes paralelismos con la situación que hemos vivido los últimos meses.

Ciertos comportamientos descritos en la obra se han visto reflejados en la realidad reciente: el acúmulo de bienes desmedido, el despunte de un individualismo carente de sentido moral, la lentitud de la sociedad para apreciar la gravedad de la situación y la dificultad para adaptar el modo de vida a las exigencias que requiere la pandemia. Todo ello acompañado de sentimientos de miedo, angustia, incertidumbre, desasosiego o angustia ante lo desconocido

Estas coincidencias nos han llevado a reflexionar sobre cómo las situaciones límite implican la aparición de un patrón de conducta que se repite a lo largo de la historia del mundo occidental. Parece que algunas personas, independientemente de lugar y época, reaccionan ante las emergencias que amenazan su vida de forma individualista y llevando a cabo cualquier acción que garantice su propia supervivencia. Sin embargo, y aunque esos casos aislados tienen mucha más repercusión mediática, el grueso de la sociedad termina por tener conciencia colectiva y actúa pensando en el bien común.

También resulta interesante destacar la figura del protagonista de la novela, con quién nos hemos sentido identificadas en muchas ocasiones. Se trata de un personaje (médico) que se ve abrumado por la realidad, que ha de tomar cierta distancia emocional respecto al sufrimiento que le rodea. Se ve en la obligación de mantener su trabajo con la máxima intensidad, de forma mecánica, sin poder pararse a pensar en cómo le hace sentir todo lo que está pasado. Creo que esta ha sido la situación de muchos de los profesionales sanitarios que han estado en primera línea durante la pandemia del COVID.

El protagonista habla de un sentimiento de abstracción casi como una despersonalización que muchos de nosotros hemos sentido. La sensación de estar sin ser y tener la mente focalizada a la vez que perdida. Viviendo, además, una experiencia paralela como sanitarios a la del resto de la población. La información (o el exceso de ella) nos ha atiborrado hasta la extenuación.

Durante la crisis sanitaria hemos vivido situaciones de agotamiento físico, de miedo al contagio, de preocupación acerca de seres queridos y compañeros, de incertidumbre sobre cómo gestionar el día a día… Además, se ha dado notoriedad mediática a casos aislados en los que se ha actuado de forma irresponsable y egoísta. Sin embargo, también pensamos que la crisis sanitaria ha sacado lo mejor de la sociedad como colectivo. Recordamos las iniciativas ciudadanas de acompañamiento a enfermos y familiares, de apoyo entre profesionales, el apoyo desinteresado a colectivos más vulnerables…

Asimismo, podemos extraer de la novela ciertas advertencias como son el riesgo de “acostumbrarnos” a este estado de alerta, perder el miedo y bajar la guardia olvidando o descuidando las medidas de prevención que han demostrado ser de gran importancia en evitar la propagación de las pandemias, o el riesgo de centrarnos en cifras y dejar de ver a las personas que hay detrás de cada uno de los fallecidos o curados.

En conclusión, nos quedamos con esta reflexión del autor, que invita a pensar que hasta de las situaciones más desagradables puede extraerse un aprendizaje:

“La intención del narrador no es, sin embargo, dar a estas formaciones sanitarias más importancia de la que tuvieron. De hallarse en su lugar, es seguro que muchos cederían hoy a la tentación de exagerar su papel. Pero el narrador está casi tentado de creer que, dando demasiada importancia a las acciones hermosas, se acaba rindiendo un homenaje indirecto, pero eficaz, al mal. Pues entonces se permite suponer que, si esas buenas acciones no tienen precio, es porque son raras y porque la maldad y la indiferencia son más frecuentes en los actos de los hombres. Es un parecer que el narrador no comparte. El mal que hay en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia y la buena voluntad puede hacer tantos estragos como la maldad, si no es iluminada. Los hombres son, más bien, buenos que malos, y, ciertamente, la cuestión no está ahí. Pero ignoran más o menos, y eso es lo que se llama virtud o vicio, siendo el vicio más desesperante el de la ignorancia que cree saber todo y se estima entonces autorizada para matar. El alma del criminal es ciega y no hay verdadera bondad ni amor hermoso sin toda la clarividencia posible.”

Por todo ello os invitamos a descubrir o releer esta fantástica novela y a compartir vuestras reflexiones al respecto.

Entrada realizada por Elena Carrasco, Patricia Cantos y Marta Frau. Tuteladas por MJ Monedero

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5 de mayo: día internacional de la higiene de manos

¿Cuántos de vosotros conocíais la existencia de un día dedicado a la higiene de manos? Pues sí, desde el 2009 la OMS ha puesto en marcha esta jornada para recordarnos a todos la importancia de este gesto. Y qué mejor momento que ahora, cuando el coronavirus campa a sus anchas entre nosotros y la higiene es más que tendencia con geles hidroalcohólicos a precio de oro y mascarillas y guantes que se convierten en objeto de deseo generando hasta listas de espera para hacerse con ellos.

Sin embargo, todavía hay quién duda que con una pizca de agua y jabón podamos hacer frente a algunas de las grandes amenazas de este siglo, pues bien, resulta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la higiene de manos como la principal medida para reducir las infecciones asociadas a la atención sanitaria, por lo que la promueve como prioritaria dentro de sus iniciativas para mejorar la seguridad de los pacientes. Y tampoco hay que olvidar su papel en la prevención de enfermedades infecto-contagiosas en el ámbito extrasanitario.  Además, es una actividad costo-efectiva y estas, en sanidad, siempre escasean.

Aprovechando la efeméride, me ha parecido buena idea proponeros una reflexión sobre las medidas higiénicas que todos estamos extremando en esta época y que nos planteemos si merecería la pena mantenerlas en un futuro, tanto para protección de los pacientes como de nosotros mismos o nuestro entorno. Os pongo un ejemplo, o varios, en los últimos meses se han creado decenas de decálogos e infografías sobre medidas para evitar contagios, recomendadas para profesionales sanitarios tales como cambiarnos la ropa al llegar al puesto de trabajo, ducharse al finalizar la jornada, trabajar con el pelo recogido, facilitar mascarillas a los pacientes con clínica respiratoria y hasta nos recuerdan que nos abstengamos de acudir al centro de salud si estamos enfermos (porque sí, los médicos también enfermamos y sí, también somos vectores de contagio). Y me pregunto y os pregunto, ¿acaso el coronavirus es el único agente infeccioso con el que tratamos? Es verdad que su tasa de mortalidad y contagio parece mayor a otras infecciones con las que lidiamos pero, aunque nos cueste un poco de nuestra comodidad las medidas higiénicas sí han demostrado ser efectivas en la prevención y están a nuestro alcance.

Antes de despedirme solo me queda hacer un pequeño inciso, aunque estemos haciendo medicina de emergencia, seguimos teniendo la misión de educar a los pacientes en la prevención y promoción de la salud, como reza el lema de este día: LA SALUD ESTÁ EN TUS MANOS (y por qué no, en las de nuestros pacientes).

Memorias de una pandemia

Tengo marcada en mi agenda con una cara sonriente el día que iba a incorporarme al centro de Salud, el 17 de marzo. Soy de esas personas que piensa mucho las cosas antes de que pasen. Quería llevar algo de almuerzo para todos y repartir abrazos y sonrisas a raudales.

Sobra decir que nada fue así. Me incorporé junto con los primeros cambios, las dudas y, por qué no decirlo, el miedo. Toda la dinámica conocida cambió de la mano de los diferentes protocolos que iban floreciendo. Vinieron el resto de residentes y todos a una nos organizamos para hacer la mejor contención posible.

Y creo que eso lo estamos haciendo muy bien. Los pacientes nos llaman con sus inquietudes y demandas. Casi siempre podemos resolverlo en la distancia. Nos surgen dudas, muchas dudas… el manejo de la incertidumbre está llegando a su máximo nivel en estos momentos.

Admiro la capacidad de adaptación de las personas que me rodean, su superación diaria y el sacrificio que probablemente nadie les vaya a reconocer. Disfruto de un trabajo en equipo que nace del corazón y de la responsabilidad individual para con esta situación tan cruel. Si bien es cierto que todos nadamos en la ambivalencia de la gratitud de las 20:00 y del resentimiento por no disponer de los medios para hacerlo con garantías.

Vuelvo a casa con un miedo que no me representa pero que no sé esquivar; con las calles vacías, el silencio, las mascarillas por doquier… He guardado el termómetro porque empezaba a obsesionarme y tengo una sensación de colapso mental que me impide concentrarme muchos ratos.

Siento una rabia contenida casi todo el tiempo y mucha inquietud. Inquietud por los míos a los que hace ya 4 semanas que no toco, inquietud por mis compañeros porque la probabilidad no hace excepciones e inquietud por mis pacientes. Sé que prácticamente todos los que hayan presentado clínica respiratoria están en seguimiento. ¿Pero los demás? Tenemos muchos deberes pendientes.

Pero también me invaden cosas bonitas: familiares con los que no tenía casi contacto, amistades que vuelven, tiempo para invertirme y rehacer mis prioridades. Todos saldremos diferentes de este confinamiento, yo espero saber respetarme más.

Y en este momento más que nunca, pese a que a veces no se nos valore, me siento muy orgullosa de ser residente de Medicina Familiar y Comunitaria.

Documentos COVID- 19 (5): INMUNIDAD DE REBAÑO

En tiempos de pandemia asistimos todos a un extraño fenómeno en los medios de comunicación, nunca hasta ahora se ha reclamado la presencia de tanto científico en las tertulias de radio, magazines televisivos o informativos especiales, pues bien, entre teorías y explicaciones destaca un concepto que se repite una y otra vez: la inmunidad de rebaño. A qué hace referencia y qué relación tiene con el COVID-19 es el objetivo de la entrada de hoy.

La inmunidad de grupo (comunitaria o de rebaño) hace referencia a la protección indirecta proporcionada a los individuos susceptibles por aquellos que son inmunes a un determinado patógeno, ya sea mediante la vacunación o por haber padecido la enfermedad, se produce por el efecto cortafuegos que estos generan, ya que cambian las dinámicas de transmisibilidad del agente infeccioso al dificultar su propagación. Para alcanzar esta inmunidad de rebaño se necesita un porcentaje determinado de la población que haya generado inmunidad y que depende del número básico de reproducción o R0 (número de casos secundarios que genera un individuo infeccioso si el resto de la población fuera susceptible), así, R0 depende de cada patógeno y como más pequeño sea, menor porcentaje de inmunizados serían suficientes para proteger al resto de la población.

Llegar a la inmunidad de grupo, ¿puede ser una estrategia para paliar la pandemia por covid-19? Actualmente no disponemos de una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2, por lo tanto, la única manera de adquirir una inmunidad de rebaño sería dejando evolucionar la infección libremente (puede ser, como se ha propuesto en algunos países, que se proteja a los grupos de mayor riesgo) pues bien, con los datos oficiales publicados hasta ahora, en España necesitaríamos que un 80% de la población adquiriera la enfermedad para asegurar protección indirecta, esto supone que más de 37 millones de personas enfermaran y superaran la enfermedad y, si atendemos a los datos proporcionados por el ministerio de Sanidad y le otorgamos al coronavirus una letalidad del 6.3%, antes de alcanzar la preciada inmunidad de grupo morirían 237.000 personas.

Sin embargo, estamos ante un virus hasta ahora desconocido, sobre el que no tenemos más que 5 o 6 meses de experiencia en investigaciones a la carrera para conseguir tratamientos, vacunas o crear algoritmos y patrones matemáticos que nos permitan hacer inferencias del comportamiento de la infección y poder plantear la mejor estrategia para combatirla. Por esto, creo que deberíamos ser cautos, por ahora desconocemos el número real de infectados y, por tanto, no tenemos ni una tasa de mortalidad ni un número básico de reproducción “reales”. Por otro lado, si atendemos a los datos oficiales, todavía estaríamos muy lejos de llegar a estar protegidos por la comunidad y esto nos costaría tiempo y vidas. Es precisamente por ello que las estrategias de salud pública más seguidas por los gobiernos y recomendadas por la OMS van encaminadas al distanciamiento social esperando que más pronto que tarde, aparezca la vacuna que, sin poner en riesgo a un número indecente de individuos nos proporcione la ansiada INMUNIDAD DE REBAÑO.

Fuentes consultadas

Estudio del Síndrome Constitucional en atención primaria

Tras el parón navideño, inicamos el año con una sesión presencial sobre el Sídrome Constitucional, con la que además de repasar el proceso diagnóstico, reflexionamos sobre la idoneidad del Médico de Familia para inicar el estudio del mismo.

Espero que os resulte de utilidad