Determinantes sociales de la salud

Buenos días,

El pasado fin de semana estuve en Madrid en el II congreso de La Cabecera, un espacio de encuentro entre profesionales de la atención primaria con el objetivo de reflexionar sobre aspectos muy diversos que afectan a nuestra profesión.

Uno de los temas que llamó especialmente mi atención, quizá por lo poco que hablamos de él a pesar de la enorme importancia que tiene, son los determinantes sociales de la salud. Y buscando bibliografía encuentro este artículo que creo que nos puede aportar algunas ideas al respecto.

Puyol, A. Ética, equidad y determinantes sociales de la salud. Gac Sanit. 2012;26(2):178–181

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Como dice el texto, los determinantes sociales de la salud son los factores sociales (clase, género, edad, etnia…) que, respondiendo a un determinado contexto socioeconómico y político (mercado de trabajo, políticas macroeconómicas y políticas del estado de bienestar), afectan a las desigualdades de salud.

No sólo pretenden describir los factores sociales que hay tras la aparición de determinadas enfermedades; también tienen la finalidad de explicar de qué modo dichos factores se traducen en diferencias biológicas y enfermedades crónicas.

Estos factores explican que las sociedades con mayor desigualdad social sean también aquellas con mayor desigualdad de salud. Sin embargo, el acceso a una atención sanitaria de calidad tiene una capacidad explicativa limitada para abordar la desigualdad de salud. La prueba es que ésta persiste incluso en los países que disponen de una atención sanitaria universal y de calidad.

Según el barrio de Madrid en el que naces hay de 4 a 7 años de diferencia en la esperanza de vida. Estas cifras se incrementan en países como Estados Unidos, el estudio sobre “Life inequality in Baltimore’s neighborhoods” evidenció una diferencia de 15 años de esperanza de vida dentro de la misma ciudad.

En mi opinión estos datos no pueden dejarnos indiferentes y tal vez deberíamos de plantearnos si el trabajo que estamos haciendo nosotros, como especialistas en medicina familiar y comunitaria, es realmente efectivo o se podrían realizar otro tipo de intervenciones en la comunidad que influyeran de manera más global en la salud de nuestros pacientes.

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¡Cuidado con lo nuevo!

Tras haber notificado esta semana junto a mi tutora un posible efecto secundario de un fármaco de “reciente” comercialización: Volutsa (succinato de solifenacina e hidrocloruro de tamsulosina) y de sospechar otro efecto secundario pendiente de confirmar me parece más que interesante hacer un pequeño resumen de la entrada de vista en el blog de Hemos Leido que trata sobre los iSGLT-2 y el riesgo asociado a fractura de miembros inferiores.

A mediados de 2016 la AEMPS publica una nota informativa donde se alertaba del riego de amputación no traumática en miembros inferiores con el uso de canaglifozina. Posteriormente en febrero de 2017 al misma AEMPS confirma el riesgo para canaglifozina y también indica que no podía excluirse de este riesgo a todo el subgrupo farmacológico.

En este 2018 se han dado a conocer 2 estudios donde se analiza este riesgo:

  • El primer estudio (Diabetes & Metabolism 2018, in press), es un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorios (26.167 pacientes, 14 ECA) concluye que la evidencia actual de ECA sugiere que la canagliflozina puede estar asociada positivamente con un mayor riesgo de amputación. Debido a los datos limitados, se requieren estudios a gran escala para aclarar aún más la asociación entre la amputación y los medicamentos individuales iSGLT-2.
  • En el segundo estudio, (Diabetes Obes Metab 2018) los autores utilizan la base de datos de notificación reacciones adversas de la OMS (VigiBase®) para realizar un análisis de desproporcionalidad. Entre los más de 8 millones de  informes disponibles entre enero de 2013 y diciembre de 2017, se identificaron 79 informes de amputaciones de miembros inferiores asociadas con iSGLT-2.  Los autores concluyen que los resultados revelan una señal de desproporcionalidad positiva para la canagliflozina, y también para la empagliflozina y, para las amputaciones de dedos solamente, para la dapagliflozina.

Por lo tanto se aconseja seguir las recomendaciones de la AEMPS y las precauciones especiales de empleo recogidas en las fichas técnicas, y se recuerda la importancia de notificar las sospechas de reacciones adversas.

Lo dicho….¡Cuidado con lo nuevo!

Nutrición y Salud en Atención Primaria

Hola a tod@s,

Aquí os dejo la sesión de hoy sobre Alimentación Saludable.

Es un tema que no se ha tratado mucho hasta ahora, pero el tipo de alimentación y el estilo de vida tiene una gran influencia para nuestra salud a lo largo de nuestra vida.

Como profesionales de la salud, y más desde Atención Primaria, debemos intentar promocionar más la salud, un estilo de vida y alimentación saludable para así intentar prevenir y/o disminuir las enfermedades relacionadas con estos hábitos.

Espero que os resulte interesante.

Un saludo!!

Nutrición y salud Elena Ruiz

¿Cómo abordar el insomnio?

En esta ocasión, he querido revisar un trastorno muy prevalente en nuestro medio y que vemos casi de forma diaria en nuestras consultas de Atención Primaria. Dejo aquí un pequeño resumen de cómo acercarnos a nuestros pacientes con insomnio y cómo tratarlos.

Cómo abordar el insomnio en el adulto

Recomiendo además la lectura de la bibliografía usada para la realización de este documento así como la sesión clínica realizada por una de nuestras ex-residentes (aquí os dejo el link):

https://rafalafena.files.wordpress.com/2014/05/manejo-del-insomnio-desde-ap.pdf

Para el que quiera introducirse más en el estudio del insomnio y profundizar, dejo el link de la guía elaborada por la OMC y la FFOMC sobre las pautas de actuación y seguimiento sobre el insomnio: guia-de-insomnio-2016

 

 

¿Puede una mala persona ser un buen médico/a?

Hoy empezamos fuerte, sin miramientos. Así se titula el texto que os presento para reflexionar en torno a él. El escrito relata una pequeña historia de la filosofía y su relación la medicina desde un nexo común en la antigua Grecia hasta su posterior disociación y participación en la neurociencia y neurofilosofía.

Puede que alguien piense que he ido un paso más allá en mi actitud diletante con esta elección. Podremos disentir, pero en mi opinión es una base ideal para reflexionar sobre las “necesidades” para ejercer correctamente nuestra profesión. No me detendré en comentar los aspectos históricos del artículo, pues no es mi prioridad en este momento, pero sí me permitiré algún comentario. Llama la atención cuán ligados estaban los dos saberes antiguamente y cómo ha ido evolucionando su relación al respecto, salvando los momentos en que la religión influyó sobre ambas con su manto envolvente.

Siempre he creído que para sanar, acompañar o consolar a nuestras pacientes debemos de poner en práctica artes más complejas que los clásicos saberes médicos con los que nos instruían en la facultad o en la unidad docente (hago mención en que en la nuestra algo de esto había, todo hay que decirlo). Podemos hablar de parte “humana” de la medicina o de su saber humanístico, de filosofía o de ética, de juramento hipocrático o de los cuatro principios básicos de la bioética; el caso es que entendemos que hay un algo más a parte de lo que llamaremos la “razón biológica”.

Son estos apartados los que, a mi juicio, en sociedades occidentales altamente desarrolladas, económicamente potentes y socialmente complejas, tienen un papel fundamental en el buen hacer y la profesionalidad de la medicina. Cuestiones como el final de la vida y la fragilidad de esta, la gestión de la soledad de la persona o la afectación de la crisis económica sobre la vida de nuestra población, requieren de estos para su correcto abordaje.

¿Cuántas veces habremos oído aquello de que una paciente queda satisfecha con su médica por el hecho de haberla escuchado, haber empatizado con ella o haber tomado decisiones de manera conjunta? Mucho más que por la cantidad de “razón biológica” que la médica pueda aportar, ya que esta parte del conocimiento está fuera de duda para nuestras pacientes. Asumen que su médica “sabe de medicina”, pero puede faltarle algo para ser una buena profesional (en otro artículo debatiremos sobre este interesante significante flotante como es la profesionalidad) y colmar sus expectativas y esperanzas cuando acude a ella.

Espero que mi oda a la filosofía no se haya visto como un canto al esnobismo y a la pedantería, sino una llamada a la reflexión sobre otras necesidades que colmar en nuestro día a día. Nuestras pacientes (y nosotras mismas) lo agradecerán. Sepan o no quién era Galeno.

PD: ¿Y tras la reflexión, podemos contestar a la pregunta del título…?

‘Actualización del tratamiento de la Rosácea’.

Buenos días,
En la sesión web de este viernes os quería traer un resumen de un artículo que he encontrado en Australian prescriber sobre ‘la actualización del tratamiento de la rosácea’.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica que aparece más frecuentemente en mujeres de edad media, y consiste en eritema centrofacial, telangiectasias, pápulas y pústulas, asociado o no a sensación de escozor, sequedad o edema cutáneo.

Existen 4 formas de rosácea:

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Como tratamiento, aquí tenemos el siguiente resumen:

MEDIDAS GENERALES

-Protección de la piel y evitar el sol.
-Limpieza suave de la piel diaria + crema hidratante (como curiosidad, los productos cosméticos que incluyen un pigmento verde contrarrestan el eritema y mejoran la autopercepción del paciente).
-Evitar desencadenantes (temperaturas extremas, radiación UV, comidas picantes, alcohol, estrés…).
-Se debe revisar el tratamiento de los pacientes para descartar empeoramiento o brotes secundarios a fármacos (bloqueadores de los canales de calcio, sildenafilo, nitratos, ácido nicotínico y derivados de la vitamina B). Se debe evitar el uso de glucocorticoides tópicos.

TRATAMIENTO ESPECÍFICOCaptura de pantalla 2018-03-16 a las 8.53.11.png
1- Forma eritemato-telangiectásica
Tratamiento tópico con metronidazol, ácido azelaico o brimonidina durante mínimo 6 semanas. Se pueden utilizar solos o en combinación.

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2- Forma papulopustular
Suele ser necesaria la combinación de tratamiento tópico y antibioterapia oral.

Los tratamientos tópicos incluyen metronidazol, ácido azelaico, ivermectina y dapsona. Los antibióticos orales utilizados en la rosácea papulopustular incluyen minociclina, doxiciclina, eritromicina, claritromicina y clindamicina. Se utilizan a dosis bajas debido a sus propiedades antiinflamatorias, por lo que los efectos secundarios son menores que a dosis más altas.

La terapia oral tiene como objetivo mejorar la clínica hasta un punto donde el control tópico sea suficiente. La duración del tratamiento comprende de 4 semanas a meses para mantener la rosácea estable a largo plazo.

Para formas severas o refractarias, se debe considerar la derivación a un dermatólogo para comenzar tratamiento con isotretinoína oral. La teratogenicidad y los efectos adversos de la isotretinoína requieren un control clínico y de laboratorio de rutina para garantizar la seguridad. En dosis bajas (10 mg diarios) puede ser efectiva y tener menos efectos secundarios.

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3- Rosácea fimatosa
En este tipo de rosácea la isotretinoína oral tiene buena respuesta clínica. El tejido hipertrofiado se puede remodelar con técnicas láseres o electrocirugía. 

4- Rosácea ocular
Se suele utilizar lágrimas artificiales de mantenimiento así como antibioterapia vía oral. Las gotas de Ciclosporin están reservadas para casos moderados a severos y se recomienda derivar al servicio de oftalmología para control y tratamiento.

SEGUIMIENTO DEL PACIENTE
El objetivo del tratamiento es mantener una rosácea estable con tratamiento tópico cuando sea posible, así como explicar al paciente la cronicidad de la enfermedad y la importancia de realizar unas correctas medidas generales diarias.

La duración del tratamiento depende de la respuesta clínica. Si durante las 6 primeras semanas la respuesta es correcta, se recomienda prolongar el tratamiento durante algunos meses más. A los 6 meses con rosácea estable, se debe reducir dosis según tolerancia hasta conseguir la mínima dosis eficaz.

Si durante las 6 primeras semanas la respuesta clínica no es correcta, se debe prolongar el tratamiento 6 semanas más y evaluar el adecuado cumplimiento del paciente. Si no responde, se considera optar por un tratamiento alternativo o añadir antibioterapia oral si no la estaba utilizando previamente.

Si aún así no responde al tratamiento, se recomienda valorar derivación al servicio de dermatología.

Captura de pantalla 2018-03-16 a las 8.53.44.pngEspero que os haya resultado útil e interesante.

Os dejo el artículo en el siguiente enlace:
https://www.nps.org.au/australian-prescriber/articles/an-update-on-the-treatment-of-rosacea

 

 

 

Ansiedad y Depresión en MIRs de la provincia de Castellón

Buenas tardes, aquí les dejo mi trabajo de investigación de final de residencia que expuse el pasado 2 de Marzo en el HGU de Castellón y el día de hoy en nuestro centro. Un saludo.

Ansiedad y depresion en MIRs de Castelón